Cristo es la respuesta

Las Sociedades de Jóvenes y matrimonios Jóvenes del Centro Evangelístico Pentecostés les invita a la Campaña de la Juventud “VIVIENDO CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS” del 12 al 15 de noviembre del 2019 en la Iglesia Centro Evangelístico Pentecostés, Caparra Terrace.

Para el momento en que Moises se paró frente a la congregación de Israel para su final discurso a ellos, habían pasado 40 años desde que Dios le habló desde la zarza ardiendo en Horeb (Éxodo 3:4-10). El había guiado fielmente a Israel desde Egipto a Canaan, siguiendo el curso que Dios había prescrito.

Éxodo 16.

El desierto no es el destino o la meta final en nuestro peregrinaje, es solo una parte del camino en nuestro transitar hacia la tierra prometida como elemento útil del entrenamiento divino, para hacer de nosotros hijos valerosos, obedientes, dependientes de Él, disciplinados en nuestro carácter, confiados en su sabiduría y preparados para toda buena obra.

En el desierto Dios nos evalúa antes de llevarnos a la tierra que fluye leche y miel, el lugar final de nuestro caminar y el sitio de la conquista del alma y del espíritu. Los que no entienden ni aceptan la voluntad de Dios, se rebelan y se estancan en el pasado, en los días de su esclavitud, en la negación de su realidad y en la resistencia al plan divino.

La negación es la protesta interior del alma y la resistencia del espíritu a aceptar el proceso del desierto, que termina causando rebeldía y oposición a los propósitos de Dios. Es la reacción carnal y emocional del corazón afligido pero no humillado ni quebrantado.

El desierto es también para otros la escuela misionera de entrenamiento para la vida, el lugar donde Dios se nos revela y donde lo conocemos cara a cara y donde descubrimos que Él conoce todas nuestras necesidades mejor que nosotros mismos. Que Él tiene todo el poder para suplir cualquier necesidad en todo tiempo, en nuestras vidas. (Fil 4:19) y que nunca nos abandona. (Salmos 34:7-8)

El llamamiento al ministerio es un llamamiento santo. El apóstol Pablo enseña que “si alguno anhela obispado, buena cosa desea.” Es bueno desear servir al Señor y todo debe comenzar con ese anhelo, esa vocación. Pero Pablo continúa diciendo: “pero es necesario que el obispo sea irreprensible…” y por ahí sigue detallando una serie de cualidades y atributos que debe poseer el que anhela servir a Dios. Y podríamos decir que lo primero que se necesita es ser apartado por Dios para el ministerio, puesto “esto no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.” Por mas que yo quiera ser conocida como la Dra. Carmen Laura Santiago no lo lograré mientras no estudie y complete un doctorado y así sea reconocida por mis pares.

De la misma manera nadie puede ponerse un título de pastor, ministro, evangelista o maestro. si no ha sido llamado por Dios, si no tiene un testimonio irreprensible y si su iglesia no recibe testimonio de dicho llamado. En la iglesia de Antioquia estaban Bernabé y Saulo, y ellos tenían unos tratos con Dios, pero no se levantaron y exigieron un nombramiento. Ellos oraron, ayunaron, sirvieron en su iglesia local, dieron testimonio de una vida santa y transformada por Dios y de estar llenos del Espíritu Santo.

Y Ése mismo Espíritu Santo habló a la iglesia: “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra que los he llamado.” Y la iglesia, Después de haber orado y ayunado, reconociendo el llamamiento de Dios y la unción del Espíritu Santo sobre sus vidas, les impusieron las manos y los enviaron a cumplir el ministerio que habían recibido del Señor. Este, mis amados, es el proceso correcto.

Nota: Carmen Laura Santiago es Directora del Instituto Teológico Berea Internacional y Oficial Directora en AMIP y Sirvió durante más de veinte años como misionera en Uruguay.

Josué 1:1-9

Es imposible no llorar, ni afligirse o sentir tristeza, cuando pasamos por estos valles sombríos de luto y soledad, los cuales sabemos que un día vendrán. Siempre inesperadamente, sin ser deseada, ni invitada, la muerte vendrá con su aguijón de dolor y tristeza, así está establecido por Dios, para todo ser humano.

Pero muy importante es oír la voz de Dios en los momentos de prueba y de dolor, cómo éstos, sobre todo porque los sentimientos y las emociones son más fuertes e intensas en tales circunstancias y porque nuestro corazón puede engañarnos y tomar la dirección de nuestras acciones, olvidándonos de hacer la voluntad de Dios.

El dolor y la tristeza puede postrarnos y sumirnos en el desaliento y es por eso que Dios le ordena a Josué: “levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo” Si dejamos de llorar y adoramos a Dios, y damos gracias por todo lo aprendido y recibido, por el ejemplo y la inspiración con que los siervos de Dios nos animan en la vida, nos levantaremos para proseguir el camino y avanzar hacia adelante, “a la tierra que yo les doy”. Dios nos desafía a “levantarnos de la tristeza” a seguir caminando y avanzando hacia adelante, porque aunque su siervo ya está en su presencia, nosotros no hemos llegado aún a la meta. (1 Tes 5:18)

“Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.” Esta es la grandiosa promesa que tenemos como hijos y siervos de Dios, como obra de AMIP.

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