Cristo es la respuesta

A Pastores y Hermanos
Iglesias AMIP

Amados(as) Consiervos(as) y Hermanos(as) en Cristo:

En unas horas empezaremos un nuevo año y el comienzo de una nueva década, al recordar el tiempo pasado y los momentos vividos sólo nos queda gratitud por todo lo que Dios nos ha permitido vivir y realizar para su gloria, hasta aquí; por lo que Él nos ha enseñado y nos ha dado por su gracia.

Es inmensamente gratificante y una bendición contar con su apoyo y esfuerzo en pro de la obra de Dios y la evangelización del mundo. Estamos seguros que El que comenzó su buena obra en ustedes, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. (Fil 1:6)

No podemos ver el futuro con nuestros ojos físicos pero podemos percibir por la Fe, una nueva década, llena de grandes expectativas y desafíos en el Señor. Con la ayuda del Espíritu de Dios y anclados en las promesas fieles de la Palabra podemos “ver con los ojos de la fe” tiempos nuevos con nuevas y grandes victorias.

Si el dolor en en algún momento quiso detenernos, o si por alguna razón el enemigo logró afligirnos, o si el temor nos impulsó a tirar la toalla del servicio a Dios, recordemos el consejo del apóstol Pablo:

“No quiero decir que ya llegué a la perfección en todo, sino que sigo adelante. Estoy tratando de alcanzar esa meta, pues esa es la razón por la cual Jesucristo me alcanzó a mí. Hermanos, no considero haber llegado ya a la meta, pero esto sí es lo que hago: me olvido del pasado y me esfuerzo por alcanzar lo que está adelante.

Sigo hacia la meta para ganar el premio que Dios me ofreció cuando me llamó por medio de Jesucristo. Entonces tengamos esa misma actitud todos los que hemos llegado a la madurez. Si en algo piensan diferente, eso también se lo aclarará Dios. En todo caso, sigamos viviendo de acuerdo a la verdad que ya hemos alcanzado. (Fil 3:12-16)

Desde los campos misioneros en Bolivia y de todo corazón les deseamos un Bendecido Año Nuevo 2020 y una década saturada de la presencia De Dios.

Familia Tejeiro García

Visión es la que necesita un ciego para poder contemplar todo lo hermoso que ignora y todo el dolor que no puede, ni quiere ver. Visión es la que necesitan tus ojos del alma para vencer la oscuridad del espíritu, para que viendo veas y palpes. Para que seas capaz de sufrir con los que sufren, de llorar con los que lloran y de llevar un poco de risa al mundo triste.

Necesitas visión para que traces el Norte de tu vida, para que no seas un caminante sin brújula, un peregrino sin destino, un río sin mar, un ladrillo suelto de ningún edificio.

Sin visión serás un superficial cada día, carente de profundidad verdadera, vivirás distrayéndote en lo efímero, ocupándote en lo que será quitado de tu vida un día, igual que a Martha.

Serás sin visión un sembrador sin cosecha, una higuera llena de hojas solamente y sin ningún fruto. Serás la vid de sarmientos y uvas silvestres, un mar muerto donde nadie beberá jamás. Una nube sin agua para ninguna tierra hambrienta y con sed.

Sin visión no sabrás jamás por qué ríen y lloran los niños, por qué una madre soporta el dolor y es feliz al traer un niño a este mundo. No sabrás tampoco como se teje un abrigo para cubrir al desnudo, ni como se enciende el horno para hacer el pan que alimentará al hambriento.

Busca visión para tu vida. Búscala para que encuentres el camino que guiará tus pasos, pero no la busques entre los ciegos, ni la busques tampoco en aquellos que parece que ven, pero sólo perciben sombras a su alrededor.

Busca la visión de Dios, la que al tocar tus ojos quitará las escamas que los cubren y te ayudará a decir: ¡ Señor! ¿ Qué quieres que yo haga?

Las Sociedades de Jóvenes y matrimonios Jóvenes del Centro Evangelístico Pentecostés les invita a la Campaña de la Juventud “VIVIENDO CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS” del 12 al 15 de noviembre del 2019 en la Iglesia Centro Evangelístico Pentecostés, Caparra Terrace.

Para el momento en que Moises se paró frente a la congregación de Israel para su final discurso a ellos, habían pasado 40 años desde que Dios le habló desde la zarza ardiendo en Horeb (Éxodo 3:4-10). El había guiado fielmente a Israel desde Egipto a Canaan, siguiendo el curso que Dios había prescrito.

Éxodo 16.

El desierto no es el destino o la meta final en nuestro peregrinaje, es solo una parte del camino en nuestro transitar hacia la tierra prometida como elemento útil del entrenamiento divino, para hacer de nosotros hijos valerosos, obedientes, dependientes de Él, disciplinados en nuestro carácter, confiados en su sabiduría y preparados para toda buena obra.

En el desierto Dios nos evalúa antes de llevarnos a la tierra que fluye leche y miel, el lugar final de nuestro caminar y el sitio de la conquista del alma y del espíritu. Los que no entienden ni aceptan la voluntad de Dios, se rebelan y se estancan en el pasado, en los días de su esclavitud, en la negación de su realidad y en la resistencia al plan divino.

La negación es la protesta interior del alma y la resistencia del espíritu a aceptar el proceso del desierto, que termina causando rebeldía y oposición a los propósitos de Dios. Es la reacción carnal y emocional del corazón afligido pero no humillado ni quebrantado.

El desierto es también para otros la escuela misionera de entrenamiento para la vida, el lugar donde Dios se nos revela y donde lo conocemos cara a cara y donde descubrimos que Él conoce todas nuestras necesidades mejor que nosotros mismos. Que Él tiene todo el poder para suplir cualquier necesidad en todo tiempo, en nuestras vidas. (Fil 4:19) y que nunca nos abandona. (Salmos 34:7-8)

Página 1 de 20

Su aporte

Emisora

Contáctenos

1427 Ave Américo Miranda
Caparra Terrace San Juan , Puerto Rico
P.O. Box 193610
Phone: 1.787.793.6510
Mail: contacto@amipinstitucional.org

Predicaciones

Search