Cristo es la respuesta

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INTRODUCCIÓN:

Es una verdad innegable que la mujer ocupa un lugar principal en la mente de Dios y en el desarrollo del hogar y de la iglesia. Desde su creación ella fue reconocida como la ayuda idónea. Es decir, alguien capaz de ayudar, servir, complementar y trabajar mano a mano al lado de su esposo para el beneficio y bendición de su familia. Las Sagradas Escrituras dedican un capítulo completo a describir lo u se considera como la meta a alcanzar de cada mujer: llegar a ser una mujer virtuosa.

El capítulo 31 del libro de los Proverbio se hace particularmente interesante para la mujer a la que le ha tocado vivir durante esta pandemia del siglo XXI. En medio de esta situación de crisis, enfermedad, cuarentena, desempleo y todas las consecuencias que esta pandemia del COVID-19 está provocando alrededor del mundo lasurada”.

Es una situación de crisis que nos está obligando a sacar todo lo mejor de nuestras habilidades y creatividad como mujeres para ayudar a nuestra familia a sobrellevar este tiempo de dificultad. Es nuestro deseo que esta pequeña reflexión les sirva de ayuda y como una guía donde obtener ideas para vivir este tiempo sin temor, de manera positiva, con nuestra mirada y fe siempre puesta en el Señor Jesucristo quien es nuestro ayudador.

SITUACIÓN CREADA POR LA PANDEMIA DE COVID-19

La aparición de esta enfermedad, que rápidamente se convirtió en una pandemia de nivel mundial, y convirtió en un verdadero desafío nuestra normalidad de vida, ha sido especialmente difícil para las mujeres por varias razones:

1. Trastocó la rutina familiar

La cuarentena o “lockdown” que se ha impuesto en casi todos los países, como diversos niveles de severidad, nos ha obligado a lidiar con la presencia continua en el hogar del esposo y los hijos. Esto, que por una parte podría verse como una bendición al darle a la familia más tiempo para estar unida, crea a su vez otros problemas. Tener unos pocos días a toda la familia junta es una bendición que nos da tiempo para compartir, afianzar relaciones y disfrutarnos los unos a los otros. Pero vamos a ser sinceras, cuando ese tiempo pasa de unos días (en Puerto Rico hoy, 27 de abril, llevamos 42 días de cuarentena donde solo puede salir un miembro de la familia a comprar alimentos o medicinas), comienzan a aforar las tensiones, el aburrimiento, las preocupaciones por la situación económica, las frustraciones por los proyectos no logrados, etc., y todo esto tiene consecuencias.

En el caso de los esposos, esta situación tiene un componente emocional muy fuerte, al sentir su rutina de vida alterada, que no logra cumplir su función de proveedor, la preocupación por haber perdido su empleo o estar impedido de trabajar por tanto tiempo. Estaba costumbrado a estar fuera de la casa por 8 a 10 horas o más y ahora se ve encerrado sin nada que hacer. Esto crea tensiones que, lamentablemente, en muchos casos esta desencadenado situaciones de violencia doméstica en algunos hogares.

La rutina para los hijos también se vio trastornada. Las escuelas cerraron y en muchos países cambiaron por enseñanza a distancia o por internet. El peso de esta educación en el hogar recae, en la mayoría de los casos, sobre la mujer, que es madre, pero no maestra. Esta mujer estaba acostumbrada a que el esposo salía a trabajar y los hijos se iban a la escuela, y eso le dejaba el espacio para ocuparse de las tareas del hogar o de su propio trabajo, si es que trabajaba fuera del hogar. Ahora continua con sus responsabilidades, pero a ellas se le suma atender la educación de sus hijos en el hogar. En algunos casos, sin tener los recursos adecuados, pues hay hogares que aún no tienen acceso a una computadora ni a servicios de internet. Tiene que sacar el tiempo para ayudarlos con sus tareas escolares teniendo en cuenta que, probablemente, los hijos al 8 sentirse fuera de la rutina escolar no estén muy animados a sentarse a estudiar en su casa con mama como maestra. También hay que incluir en este análisis la influencia de este tiempo en los niños. Ellos han visto también su rutina alterada al no poder asistir a sus centros de estudio y tener que estar encerrados en casa todo el día. Eso afecta los ánimos, crea ansiedad y brotan los malos comportamientos, el mal carácter y un ambiente de molestia en el hogar.

2. Afectó las finanzas del hogar

Una de las más difíciles consecuencias de esta cuarentena ha sido la pérdida de empleos y, por lo tanto, la pérdida de ingresos económicos en el hogar. Si bien, en algunos países, los gobiernos se han movido para brindar algunas ayudas y asistencia económica, sabemos que esto no será a largo plazo y que, tarde o temprano, las arcas familiares empezaran a vaciarse. Eso demandará de la mujer todas sus habilidades para manejar los recursos alimenticios del hogar. Sobre todo, teniendo en cuenta que, al estar todos limitados a estar continuamente en el hogar, las visitas a la nevera y a la cocina se hacen más frecuentes. Comer se convierte en una parte del entretenimiento cuando se está aburrido en la casa. Probablemente, los hijos hacían dos o tres comidas en la escuela (desayuno, almuerzo y merienda). La mujer tiene que saber manejarse con los pocos recursos que tiene para alimentar a su núcleo familiar.

3. Ha impuesto nuevas cargas en cuanto a costumbres de higiene, desinfección y distanciamiento social.

La lucha contra la pandemia requiere de guardar no solo el distanciamiento social, con todo lo que eso implica emocionalmente. Estamos encerrados en casa con nuestra familia inmediata pero impedidos de ir a visitar a otros familiares queridos y amigos y de nuestros tiempos de esparcimiento fuera del hogar. Además de eso, tenemos que guardar normas de higiene, el uso del cubrebocas o mascarilla, guantes, lavado frecuente de manos con agua y jabón, desinfección de productos cada vez que salimos a la calle y compramos alimentos, etc. Muy probablemente, sea a la mujer a la que le toque asegurase de que su familia practique las medidas de protección, higiene y distanciamiento social.

4. Ha trastocado la práctica de la vida espiritual de la familia

Todos los templos están cerrados así que no solo no podemos asistir rutinariamente a la casa de Dios como solíamos hacerlo, sino que tampoco podemos ejercer nuestros distintos ministerios como solíamos hacerlo. Ya no podemos salir a evangelizar a las calles ni visitar enfermos en los hospitales ni asistir a reuniones de damas o círculos de oración, ni dar escuelas bíblicas de niños en los barrios ni en la iglesia. Debemos reconocer que las mujeres son la mayor parte de la membresía de la iglesia y, en muchos casos, son el motor de esta, ayudando en infinidad de actividades.

Pero si hay algo que esta pandemia nos ha enseñado es que la Iglesia no son las cuatro paredes del templo, sino que somos cada una de las vidas que nos congregábamos allí. De modo que nos toca ahora convertir a nuestros hogares en ese lugar de adoración y edificación espiritual. Algo que no es tan sencillo cuando no se tiene la colaboración de todos los miembros del hogar, sobre todo del esposo, quien es quien debería llevar el sacerdocio espiritual del hogar. Cuando esto no ocurre le toca a la mujer levantarse cual Debora en Israel y asumir la dirección espiritual del hogar.

CONSEJOS PARA UNA MUJER CREATIVA EN TIEMPOS DE CRISIS

Podemos concluir que este periodo de cuarentena y sus consecuencias han provocado una situación bastante difícil para las mujeres, pero si en algo se destacan las mujeres es en ser creativas y proactivas en tiempos de crisis. En la Biblia tenemos a mujeres como Séfora (Éxodo 4:20-26), Abigail (1 Samuel 25:1-42) y Débora (Jueces 4 y 5) que son ejemplo de esto. Séfora, en un momento de crisis donde su esposo casi pierde la vida, tomó un pedernal en su mano, circuncidó a su hijo (algo que era responsabilidad de Moisés pero que él había descuidado) y de esa manera le salvó la vida a su marido y metió a su hijo en el pacto con Dios. Abigail, en otro momento de crisis, donde la necedad de su marido Nabal le ganó la ira del rey quien vena dispuesto a matarlo, pero ella salió a su encuentro y con sabiduría y sagacidad y logró calmar la ira del rey y salvarle así la vida a su esposo y a toda su familia. Débora, en otro momento de crisis del pueblo de Israel, dice la Escritura que viendo como los enemigos del pueblo de Israel se levantaban y acosaban al pueblo y como las ciudades de Israel estaban decaídas y desoladas, “se levantó como madre en Israel” y movió al pueblo y a Barac, líder del ejército de Israel a salir a la batalla y obtuvo una grande victoria.

La Biblia dice que “la mujer sabia edifica su casa, más la necia con sus manos la destruye.” (Prov. 14:1). Nos toca levantarnos y, con la gracia y sabiduría de Dios, desarrollar ideas y planes para sacar adelante a nuestras familias en medio de esta crisis. Debemos utilizar nuestras capacidades, habilidades y talentos para reinventarnos y ser mujeres virtuosas que atiendan bien su hogar, su marido y sus hijos, sin dejar de lado nuestra atención personal y nuestra relación con Dios.

Aquí enlisto una serie de consejos que les podrían ser útiles:

  1. En primer lugar, es bien importante que usted se mantenga bien informada y actualizada con respecto a la pandemia, la situación en su país y las medidas que el gobierno esté tomando al respecto, así como de cualquier ayuda que le esté brindando a sus ciudadanos para mitigar la situación. Pero asegúrese que busca su información em medios confiables. No todo lo que aparece en internet y en las redes sociales es verídico.
  2. En la parte económica, aprenda a manejarse con los recursos que tiene. Sea frugal, y enseñe a su familia también a serlo. Use la sabiduría de Dios, pídala si la necesita, para saber ofrecer una alimentación balanceada, pero económica que satisfaga a su familia.
  3. Debe preparar un presupuesto para el hogar y tratar de ceñirse al mismo lo mejor posible. Hay que identificar las fuentes de ingreso, cuánto esperamos tener de ingreso, ver cuáles son los gastos recurrentes que es inevitable pagar y decidir qué gastos no son imprescindibles y se pueden eliminar por el momento.
  4. Una sugerencia, si tiene algún terrenito disponible, practique hacer un huerto casero. Esta pandemia no va a desaparecer mañana ni el mes que viene. Debemos aceptar que estaremos largos meses bajos sus efectos. En Puerto Rico se habla de que estaremos bajo medidas de distanciamiento social por unos 18 a  24 meses aproximadamente. Así que sembrar algunos alimentos que nos ayuden a abaratar costos de alimentación no es mala idea.
  5. Comparta e intercambie recetas de cocina con otras hermanas en Cristo. Entre todas podemos ayudarnos a maximizar nuestros recursos y alimentar bien a nuestras familias. En algunos países, he visto hermanas, que nunca lo habían hecho, amasando el pan para sus familias. Se trata de ser proactivas y reinventarnos.
  6. En común acuerdo con su esposo, creen una nueva rutina para su hogar, planifiquen su día, de manera que haya orden y estructura. Esto es muy necesario para usted y sus hijos para la sana convivencia. Debe planificarse el tiempo para estudiar, alimentación, esparcimientos, y de comunión espiritual. Deben repartirse las tareas y responsabilidades del hogar de manera que toda la carga no recaiga sobre usted, y todos puedan estar ocupados.
  7. Planifique actividades para la familia como, por ejemplo, sesiones de ejercicios, de juegos de mesa, tiempo de lectura. Saca también tiempo para estar a solas con tu esposo, aunque sea salir solos al patio o al balcón pero que puedan compartir con calma y aliviar el estrés de la situación.
  8. Aprovecha para completar todos esos proyectos que tenías atrasados en la casa por falta de tiempo, y de paso les das algo a tu esposo y tus hijos en que ocupar el tiempo. Quizás hace tiempo que deseabas pintar la casa, o arreglar una puerta, o construir una mesa, en fin, mira a tu alrededor y piensa en todas las veces que dijiste: quisiera hacer tal o cual cosa, pero no tengo tiempo. Pues, ¿sabes qué?, ahora tienes el tiempo que tanto deseabas.
  9. Muy importante, es no descuidar tu vida espiritual en medio de esta situación. Asegúrate de separar tiempo para la vida devocional privada, tu tiempo privado con Dios. Para ser de bendición a otros debes primero estar en la presencia del Señor y ser ministrada por Él. De esa manera recibirás la unción para poder impactar la vida otros.
  10. Separa el tiempo para el altar familiar, donde toda la familia pueda reunirse para orar juntos, adorar al Señor con canticos espirituales y reflexionar en la Palabra de Dios. Si tu iglesia está pasando el culto por algún medio electrónico, sea Zoom o alguna de las redes sociales, viste y prepara a tu familia para estar presentes y recibir la Palabra de Dios. Yo, en mi hogar, he insistido que nos vistamos como si fuéramos a salir para el templo porque quiero que se sientan que están en la casa de Dios y participen del culto con la debida reverencia.
  11. Piensa cómo puedes ser de bendición para otros en la misma situación. Pídele a Dios la dirección y que Él te muestre a quien puedes ministrarle mediante una llamada telefónica o un pequeño video por WhatsApp. Seguramente Dios te mostrara a personas que están en tristeza, soledad o desanimo y a quienes puedes animar y alentar con la Palabra de Dios. Testifica de Cristo a tiempo y fuera de tiempo.
  12. Si eras maestra de niños en la iglesia, guarda el contacto con ellos, llámalos de vez en cuando, y quizás puedas también organizar una clase bíblica con ellos por Zoom u otra aplicación de videoconferencia.
  13. Utiliza tus talentos para ser de bendición a otros, como Dorcas. La Biblia nos cuenta de ella que sabía coser y hacía túnicas hermosas para compartir con sus hermanas, no se dice que ella fuera predicadora ni cantante ni maestra, pero bendecía a otros con su talento.

En fin, una mujer cristiana que pone su vida en las manos de Dios puede ser un canal de bendición y convertirse en esa mujer virtuosa de la que hablábamos al principio.

Que Dios te llene de gracia, sabiduría, amor y paciencia y te de la capacidad, la inventiva, la creatividad y las estrategias para sobrellevar este tiempo de crisis.
Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.” (Efesios 6:13)

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"Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto. " Proverbios 3:9-10

Dios les bendiga. Damos toda la gloria a Dios por la oportunidad de exponer este tema. En este escrito, expondremos varios principios generales, entre otros:

  • La mayordomía de los recursos incluyendo el dinero.
  • La organización de las finanzas (presupuesto)
  • La fidelidad a Dios en tiempo de crisis.
  • La fidelidad de Dios que no está en crisis.

La mayordomía de los recursos incluyendo el dinero.

"Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel" 1 Corintios 4:2

A pesar de los tiempos de crisis o escasez, Dios nos está llamando a ser fieles administradores de lo que Dios ha puesto en nuestras manos.

Dios conoce los períodos de adversidad, económica o de pandemias. Él sabe todo lo que está pasando en nuestro mundo. También sabe lo que ha de venir.

Sobre todas las cosas, la Iglesia de Jesucristo pertenecemos al reino de los cielos. Dios se preocupa de cómo las circunstancias adversas afectan las vidas de Sus hijos. Esas circunstancias pueden ser a veces intensas y dolorosas, pero no hay necesidad de que nos abrumen o de que roben nuestra paz. Dios sabe lo que necesitamos y quiere que dependamos cada día de Él y de su provisión.

Jesús nos dice en Mateo 6:31-33:
"No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas."

Las crisis pueden brindar oportunidades para que el pueblo de Dios florezca espiritualmente y guíe a otros a Cristo, quien es nuestra única Roca y esperanza, no solo en el tiempo presente, sino por toda la eternidad.

  • Mire a Dios, en lugar de tu necesidad o de tu falta de recursos.

Nuestra respuesta a los tiempos difíciles estará determinada por nuestra perspectiva y en dónde esté nuestro enfoque. En medio de nuestra necesidad oramos a Dios para que Él la supla y seamos de testimonio a las personas que tenemos alrededor, de que tenemos al Dios que nos ayuda en la crisis, nos da respuesta a la presión y nos suple.

  • Pídele a Dios por tus necesidades y dale gracias por la provisión que ha de venir.
  • Sé fiel con tus diezmos y ofrendas

Pídele a Dios provisión, sabiduría, dirección y gracia para perseverar y para administrar lo que tenemos o tengamos y que aún en lo poco depender de Dios.

¿Has orado al respecto? ¿Estás pidiéndole a Dios que te proporcione tu “pan de cada día” y que te muestre qué pasos de acción Él quiere que tomes?

En Filipenses 4:6-7, Dios nos habla: "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús."

Dios sigue siendo el Dios de la Provisión.

Cuando los discípulos no habían pescado nada, Jesús. le dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. (Lucas 5:4-6). Cuando la viuda solo tenía un puñado solamente un puñado de harina en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; (1 Reyes 17:12) Dios hizo provisión y en los años de escasez, nunca le faltó.

"Cuando la viuda no tenía con qué pagar las deudas, Dios le dio la manera para que tuviera suficiente aceite para venderlo y poder pagar y vivir con lo que le sobró." (2 Reyes 4)

Si le somos fiel a Dios con los diezmos y ofrendas y aún más en tiempos de crisis, le demostramos a Dios nuestra fidelidad a Él. Dios no fallará en abrir las ventanas de los cielos para derramar sus bendiciones hasta que sobreabunde.

Es creerle a Dios que Él lo va a hacer y confesar su Palabra, aunque no lo veamos: "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. (Filipenses 4:19)

• Preséntale a Dios la iglesia y las vidas que no conocen a Cristo

Pídele a Dios que utilice este tiempo de confusión e incertidumbre para traer avivamiento y despertar espiritual a nuestras vidas, nuestras iglesias, a nuestro país y en todos los países. (Habacuc 3:2)

• Aprende el secreto del contentamiento.

El contentamiento viene de creer que Dios ha provisto todo lo que necesitamos para el momento presente y que Él proveerá todo lo que necesitaremos en el futuro (Salmos 73:25-26; Filipenses 4:11-13; 1 Timoteo 6:6-8

Saca el descontento de tus palabras o de tu interior ¿Estás murmurando, quejándote, inquietándote, expresando que lo que Dios te ha provisto no es suficiente para satisfacer tus necesidades?

• Pídele a Dios que haga cumplir Sus propósitos.

Dios nos está pasando por unos procesos para que aprendamos a creerle a Él en medio de la prueba y en medio de la escasez. A no depender del hombre sino solo de Él.
Dios usa la adversidad para mostrarnos lo que hay en nuestros corazones, para sacar cosas que a Dios no le agrada, y para que profundicemos en nuestra dependencia de Él. Los tiempos de escasez pueden llegar a ser tiempos de gran bendición, ya que la gente se despoja de sí misma y sus corazones se vuelven hacia el Señor (Deuteronomio 8:3).
¿Estás más centrado en la satisfacción de tus propias necesidades y en resolver tus problemas que en ver los propósitos de Dios cumplirse en tu vida, en los que te rodean, y en aquellos que no conocen a Cristo?

• Permite que Dios reordene tus prioridades

En los tiempos de dificultades económicas o de pérdidas tenemos que identificar cualquier tendencia a acumular “cosas” que no necesitamos, y nos hacen tomar medidas para desarrollar un estilo de vida más moderado (Lucas 12:15, 31, 34).

¿Necesitas redefinir cuáles son tus “necesidades”? ¿Necesitas hacer algunos ajustes en tus gastos, con el fin de ser capaz de vivir de acuerdo con tus posibilidades y/o dar más para satisfacer las necesidades de los demás?

Tenemos que pedirle a Dios estrategias para enfrentar las crisis económicas. Pedirle sabiduría a Dios para organizar las finanzas y tener un presupuesto con lo poco que haya. Al establecer un presupuesto, se debe establecer una prioridad en los gastos importantes y eliminar o posponer otros.

Bien importante es ajustar el presupuesto y no usar tarjetas de crédito para las necesidades básicas. Si no hay posibilidad de pago, no se use la tarjeta de crédito, solo en casos extremos de emergencia.

Todo proyecto que se emprenda sea analizando si contamos con los recursos. Jesús nos dio ejemplo en Lucas 14:28 Los pastores deben de hablarle a la iglesia que no importa la escasez o la crisis, nunca dejemos de serle fiel al Señor con nuestros diezmos. De esa fe depende el que veamos a Dios moviendo su mano en favor nuestro.

"Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre." Hebreos 13:5-6

En la iglesia, los pastores deben definir las prioridades de gastos. Y tener presente un presupuesto para ayudar al que esté pasando por una necesidad.

En la crisis, los pastores con su iglesia podrán idear actividades para generar fondos.

• Pon tu confianza en el Señor.

En Él se puede confiar. Él te ama, Él conoce lo que enfrentas, y Él tiene cuidado de ti. Dios está en Su trono y está haciendo cumplir Sus propósitos en tu vida y en el mundo. Confía en Él para que satisfaga tus necesidades, Él proveerá.

  • Recuerda lo que Dios ha hecho en el pasado (Deuteronomio 8:2).
  • Confía en Su carácter (Salmo 36:5, 7).
  • Recuerda Sus promesas (Josué 23:14).
  • Niégate a ceder ante el miedo o la ansiedad (Salmo 46:1-3; Isaías 54:10).
  • Evita tomar el asunto en tus propias manos. No dejes que el miedo te conduzca a los lugares que Dios no quiere que vayas (Génesis 12:10; Rut 1:1).

Practica dar como Cristo.

La tendencia natural en tiempos de incertidumbre financiera es retener lo que tenemos y dar menos. Pero ¡qué gran oportunidad de demostrar la grandeza y el poder de Dios con nuestras ofrendas! Pregúntale a Dios cómo puedes ejercitar la fe y reflejar Su corazón generoso en tu dar en este tiempo (2 Corintios 8:1-4; 9:8).

¿Tu manera de dar refleja el corazón generoso y dador de Cristo? ¿Cómo quiere Dios que tú crezcas en gracia al dar durante este tiempo?

Regocíjate en el Señor.

Sin importar lo que esté pasando en el mundo o en tu situación financiera personal, ¡no dejes que el enemigo te robe la alegría! ¡Si lo tenemos a Él, somos ricos, tenemos todo lo que necesitamos, y tenemos razones para alegrarnos! (Habacuc 3:17-18).

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COLGARON SUS ARPAS

UNA HERRAMIENTA BÍBLICA PARA EL OBRERO EN TIEMPOS DE CRISIS


Salmo 137:1-2 Junto a los ríos de Babilonia, Allí nos sentábamos, y aun llorábamos, Acordándonos de Sion. 2 Sobre los sauces en medio de ella Colgamos nuestras arpas.

La experiencia del exilio caló hondo en el pueblo de Dios. Setenta años de cautividad representaron un duro golpe a la moral y la dignidad, que se pueden explicar por etapas ligadas una a la otra. La pérdida de su independencia nacional fue un enorme trauma para los hebreos. “En aquel tiempo los servidores de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén; y la ciudad fue sitiada.... Y llevó en cautiverio a toda Jerusalén: a todos los magistrados, a todos los guerreros valientes (un total de diez mil cautivos), y a todos los herreros y artesanos. No quedó nadie, excepto la gente más pobre del pueblo de la tierra.... El rey de Babilonia proclamó rey en lugar de Joaquín a su tío Matanías, y cambió su nombre por el de Sedequías” 2 Reyes 24:10-17.

Este versículo nos ayudará a contextualizar la magnitud de la deportación o el destierro a Babilonia y sus efectos en el plano emocional y religioso. Además de significar un fuerte golpe a la identidad del pueblo de Dios, se necesitó tiempo para procesar las razones, los motivos y la finalidad de este acontecimiento. Traemos este ejemplo histórico, ya que nos deja apreciables enseñanzas para enfrentar obstáculos de forma que podamos salir probados y aprobados en la hora de la tormenta.

Hay etapas que se pueden enumerar en este proceso de destierro y deportación, que tenían como finalidad purificar al pueblo de Dios a pesar de que este no compendia la finalidad de este, veían todo esto como una experiencia contradictoria en todos los sentidos. Siempre, detrás de una experiencia crítica está la mano de Dios, aunque no la vemos, perfeccionando a su pueblo, La primera etapa la podemos definir como de “confusión” para un pueblo llamado a ser luz de las naciones.

La segunda etapa fue la “adaptación” a una nueva forma de vida, a una nueva cultura, en otro entorno. El entorno era pagano y por lo tanto hostil. La adaptación a lo desconocido es lo que más temor nos produce, todo es nuevo, todo es diferente y genera un rechazo que surge espontáneo. Lo más complejo es que de allí no podían salir, era algo así como una cárcel espiritual. Así son las pruebas, una especie de celda donde la llave de la liberación está en las manos de Dios y de esas prisiones solo Dios nos puede sacar.

La tercera etapa fue la “desconexión” con los lugares físicos de adoración. Para todo hebreo no es lo mismo Babilonia que Jerusalén, ni el Éufrates ni el Tigris que el Rio Jordán. Nada de la majestuosa Babilonia podía sustituir el arraigo a Jerusalén y su templo. Basta con detenerse en los Salmos para comprobar cuán importante era el templo como centro de adoración, refugio y consuelo. En ese templo Dios escuchó la oración de Ana, “la estéril” y la bendijo con muchos hijos. En ese templo Dios se manifestaba de una forma sobrenatural y vigorizaba a sus sacerdotes.

La cuarta etapa, la de la “nostalgia” tan bien expresada en el Salmo 137. El pueblo hebreo marcado a fuego por sus orígenes y destino divino, recordaban a la distancia con tristeza y dolor los gratificantes momentos que vivieron en la tierra de la promesa. ¿Qué nación podía contar grandezas de un Dios que abre el mar para que su pueblo pase en seco? ¿O que sus profetas asciendan al cielo en un carro de fuego? ¿Cómo olvidar a su padre Abraham, a Jacob, a Moisés, y todos los varones que Dios levantó con poder para hacer de ellos una nación poderosa? En el exilio ese era el pensamiento, ¿volveremos a nuestra tierra, nos restaurará el Señor como en el principio de nuestros días?

La quinta etapa podemos definirla como la etapa del desaliento, que viene con una pérdida de motivación y desánimo. En esta etapa quizás una de las más críticas (ya que el exilio se prolongaba), el pueblo fue perdiendo el entusiasmo de alabar a Dios y “colgaron sus arpas”. No fue pérdida de fe, más bien fue una etapa de gran desaliento y desesperanza ya que el futuro era incierto.

Y la sexta etapa es recuperar la esperanza. Dios no nos abandona, ni nos deja huérfanos. En el destierro, en la deportación se dieron muchos procesos, pero Dios se encargó de mantener viva la esperanza, esa que algunos dicen que es lo último que se pierde, y que nosotros jamás debemos perder. El Salmo 126 nos da una imagen clara y vívida de la experiencia de restauración, porque Dios es el que convierte nuestra tristeza en gozo “Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, Seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos”.

Si algo aprendí con los años es que la naturaleza humana es la misma en cualquier época y nación. El ser humano tiene las mismas carencias, necesidades y limitaciones, a pesar de que el mundo se ha sofisticado, el corazón del hombre es el mismo. El hombre tiene un vacío interior que solo Dios puede satisfacer.

Hoy estamos viviendo una experiencia en cierto aspecto similar, nos sentimos en un exilio que nos puede afectar en lo espiritual y emocional. Se nos hace más difícil tomar nuestras arpas para adorar con el mismo entusiasmo y motivación que cuando lo hacíamos en la Jerusalén de nuestros templos, compartiendo con alegría los unos con los otros.

Quizás ya hemos atravesado algunas de las etapas que experimento el pueblo de Israel,

1) Confusión, y basta con ver en las redes sociales la maraña de interpretaciones dispares para definir con claridad el tiempo que estamos viviendo. He notado que a pesar de los años que llevamos en los caminos del Señor estamos observando con cierto asombro y sorpresa algo que la misma palabra nos advertía en diversos pasajes. Las pruebas traen su dosis de confusión y tenemos que acudir como “Asaf” al santuario de la oración para entender con claridad que propósito tiene todo esto, porque “el mundo, su plenitud y los que en el habitan son propiedad del Señor”.

2) Adaptación, como creyentes hemos tenido que hacer un esfuerzo especial para adaptarnos a este tsunami que no perdonó ni a ricos ni a pobres, ni a jóvenes ni a ancianos, ni a cristianos y paganos. El cambio fue abrupto y repentino. Los cambios cuando no son favorables son difíciles de digerir, a veces son un trago amargo como esa copa que “nuestro Señor tuvo que beber porque era la voluntad del Padre”. Cabría preguntarnos si estamos dispuestos a beberla, no es agradable, pero es la copa de la obediencia, la copa que nos enseña que debemos someternos a la soberanía de Dios, aunque ella no sea de nuestro gusto. Para beber esta copa y enfrentarnos a esta adversidad que no se asemeja a nada conocido, tendremos que entrar al huerto de la renuncia de nuestro confort y comodidad y decir como Pablo: “He aprendido a contentarme cualquiera sea mi situación”. Para poder llegar a esta afirmación seguramente Pablo dobló mucho sus rodillas, pero aprendió la lección. Quizás hoy más que nunca, donde no tenemos nada en esta tierra a que aferrarnos como medio de escape, nos aferramos fuerte de la roca de nuestra salvación y esto último es lo que nos enseña a depender exclusivamente de Dios ya que ni el hombre ni la ciencia nos pueden ofrecer la seguridad y confianza que encontramos en el aposento alto. Esto nos dejará una lección “La calidad de un cristiano se mide en la adversidad”

3) Desconexión, así como en la tercera etapa el pueblo hebreo quedó desconectado de su centro de adoración en Jerusalén, hoy añoramos el día en que podamos retornar a nuestras reuniones, pero por encima de todo estamos descubriendo cuánto nos necesitamos los unos a los otros, y cuán importante es la casa del Señor. Alguien dijo que “las cosas se valoran cuando se pierden, hay algo de cierto en esta afirmación. Hay algo que estoy escuchando frecuentemente y también es mi propia experiencia, el valor de cada hermano sin importar su rango, cada uno aporta algo valioso que yo necesito, que me edifica. Ahora entendemos la importancia de la iglesia como “cuerpo de Cristo” donde cada integrante tiene su valor, su talento, sus dones, su espíritu de servicio.

4) Nostalgia, Estamos en nuestros hogares, pero de alguna forma desconectados físicamente y anhelamos ese encuentro filial, somos la familia de la fe. La nostalgia es de alguna forma el recuerdo acompañado de tristeza por aquellas cosas que una vez fueron nuestras, pero hoy no están al alcance de nuestras manos. Estamos en el exilio de nuestras casas, miramos a la distancia el templo, a nuestra familia de la fe con la cual nos reuníamos para honrar a Dios. Añoramos el abrazo que hoy no podemos dar ni recibir, el apretón de manos. Son la falta de esos afectos en gran medida, los que hacen de esta hora de prueba, la carencia de algo que tanto anhelamos. Si algo rescatamos de bueno en esta adversidad es el valor que tiene ese tiempo donde nos reuníamos para compartir nuestras alegrías y tristezas, nuestras victorias y porque no nuestras derrotas, donde la congregación nos rodeaba con sus brazos de apoyo y consuelo para continuar adelante.

5) Desaliento, por último, nos vamos a detener en esta quinta etapa que vivió y experimentó el pueblo de Israel en el exilio, el desaliento y el desánimo que los llevó a “colgar sus arpas”. En determinado momento se les hacía difícil poder cantar cánticos de Sion en tierra extraña, y en un tiempo de profunda tristeza “Colgaron sus arpas”. Hay periodos en nuestra vida tan extraños e incomprensibles que nos sentimos tentados a “colgar nuestros guantes”. Nos rendimos ante la situación, sentimos que nos supera y perdemos el espíritu de combate. Hermano, no te turbes, esto no es nuevo. Ya lo han vivido siervos de Dios y está plasmado en la Palabra. Las circunstancias golpearon tan duro sus emociones que decidieron dejar su actividad y aun su ministerio, como ocurrió con Moisés, y el más explícito el de Elías, entre otros. Elías se exilió en la cueva de la congoja. Pero de allí lo sacó el Señor y le dio pan y agua y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte de Dios. Las circunstancias cambian, hay días oscuros, noches sin estrellas. Pero hay cosas que jamás cambian.

Primero, Dios no cambia ni está sujeto ni preso por ninguna circunstancia que ocurra en esta tierra; segundo, la Palabra de Dios no cambia, y tercero, Jesús es el mismo hoy, ayer y por los siglos. Y eso es lo que estamos experimentando en nuestro exilio, que la luz sigue brillando, que Dios sigue presente, que la Palabra sigue siendo nuestro alimento y que lo bueno está por llegar. Jesús dijo “en el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo”. Nuestra fe está siendo probada en esta hora difícil. Está siendo probada para que sea purificada como el oro. 1 Pedro 1:7 “para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”, ¿Estamos en el horno?, definitivamente sí, y es necesario que lo estemos, hay escoria que no vemos, pero que Dios tiene que erradicar de nuestra vida, con la finalidad de que nos transformemos en vasijas de honra.

6) Esperanza. No podemos negar que a veces no vemos la luz al final del túnel. Hay circunstancias que no solo nos roban nuestras energías, tampoco nos permiten mirar el futuro con entusiasmo. Me viene a la mente aquellos discípulos descorazonados que caminaban rumbo a la aldea de Emaús. Para ellos la muerte de Cristo representaba el fracaso, decepción, desilusión. Si no comprendemos los planes de Dios y sus propósitos eternos corremos el riesgo de perder la esperanza. La esperanza se recuperó cuando Jesús se les acercó camino a la aldea y les abrió las Escrituras y el entendimiento para que entiendan las Escrituras. Hoy las Escrituras siguen siendo nuestra fuente de inspiración y la herramienta de comprensión que usa el Espíritu Santo para mantenernos firmes en la esperanza del evangelio. Una pregunta que debemos hacernos en estos tiempos. ¿Cuánto conocemos de la Palabra? ¿La leemos metódicamente o la desempolvamos para llevarla solo a las reuniones? Hermano, no olvides que la Palabra tiene las respuestas a tus interrogantes, ella ilumina nuestra mente y es la espada del Espíritu Santo, útil para todo aquello que contribuye a nuestro crecimiento y salud espiritual y emocional. La Palabra también contiene promesas que reavivan la esperanza, nos afirma en la fe y ordena nuestros pensamientos. Apropiémonos de estas herramientas que Dios ha puesto a nuestro alcance y vamos a cruzar este valle de sombra de muerte sin temor alguno porque la vara y el cayado del Señor nos infundirán aliento.

Hermano, consiervo, “No cuelgues tu arpa”, cobra aliento y comienza a alabar al Dios grande y poderoso y recibirás fortaleza de lo alto.

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"Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ¡ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz," Lucas 17:12-15

La definición más sencilla de Crisis es esta: "Situación difícil de una persona o una cosa".

En la BIBLIA no encontramos este término, pero sí vemos momentos difíciles vividos por diferentes personajes en el texto bíblico. Lo más lógico ante las crisis es el ahogarse entre sentimientos negativos. Nuestra mente divaga en un brumoso mar de dudas, temores e interrogantes.

Pero, debe haber una diferencia abismal entre los que tenemos "los ojos puestos en Jesús", y aquellos que no le conocen. Para quienes han "edificado sobre la Roca" dice el Señor que: "cualquiera que, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente..." Quiere decir que las crisis pueden fortalecer nuestros músculos espirituales, contribuyen a nuestro crecimiento y nos llevan a tomar decisiones impensables.

Las crisis son oportunidades que nos brinda la vida para sacar las capacidades y recursos que hemos acumulado leyendo, estudiando, meditando y guardando la palabra de Dios.

"Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento... " Oseas 4:6

Definitivamente, las crisis nos ayudan a sabernos ubicar frente a las propias y ajenas, y darnos cuenta de cuál es nuestra relación con Dios. En los momentos de crisis afloran las debilidades y fortalezas en el ser humano.

Hoy tenemos un sinnúmero de recetas, opiniones, nuevas revelaciones (creemos que Dios habla en todo tiempo), pero es importante saber que: "tenemos la palabra profética más segura..."

En estos días ha habido tantas cosas hasta llegar a la superstición, pues, alguien recibió una "visión" para que se buscara un pelo que todo el que lo buscare lo encontrará, y que haciendo un té se recibía sanidad.

Otros no creen en la realidad de la pandemia, ni tampoco le temen, pues están protegidos, es cierto: “Dios es nuestro Amparo y fortaleza...", pero: “sea que vivamos o que muramos, somos del Señor..."

Las instrucciones que encontramos en el Antiguo Testamento dadas por el Señor, solamente pensamos que cumplían como normas de limpieza espiritual, pero encontramos en la escritura que Dios también se preocupó por el pueblo por su salud física, por eso encontramos una ordenanza de salud pública que hoy, todavía en muchos pueblos están tomando en cuenta. DEUT.23:13, nos dice: "Tendrás también entre tus armas una estaca; y cuando estuvieres allí fuera, cavarás con ella, y luego al volverte cubrirás tu excremento."

La porción bíblica, con la cual iniciamos esta breve reseña, nos muestra una situación que se remonta a Levítico capítulo 13, pues correspondía a los sacerdotes certificar, luego de cumplir con ciertas medidas protocolares.

Las personas que tuvieran afecciones cutáneas debían presentarse al sacerdote, quien tenía la autoridad de determinar si la afección era o no lepra. Primero tenía que examinar al paciente y si daba notación de posible enfermedad, encerraba a la persona por 7 días (CUARENTENA), Al término del período de encerramiento volvía a realizar el examen de rigor, si todavía no se podía determinar que había o no enfermedad, volvía a encerrarlo por otro período, al término del mismo volvía a examinar, y si la llaga se había extendido, lo declaraba inmundo, por lo que era expulsado de la comunidad a los fines de que no contaminara a otro.

Es por esta razón que el Señor, al oír el clamor a gran voz de los diez leprosos, que mantuvieron la "distancia social" como demandaba la ley, cien pies de separación, la cual Cristo no violentó, sino que ordenó a los diez presentarse al sacerdote quien era la persona que tenía la autoridad de declarar sano a un leproso.

Es decir, que nosotros no estamos exentos de cumplir nuestra responsabilidad de observar las disposiciones de los organismos competentes. Decía: Terencio Africano: " soy hombre, nada humano me es ajeno..." Nos toca a nosotros los cristianos seguir entendiendo que en momentos de crisis: "Alzaré mis ojos a los montes de dónde vendrá mi socorro?" Nuestra confianza está puesta en el Señor y seguiremos firmes en los principios de la Palabra de Dios.

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"El estableció testimonio en Jacob, y puso ley en Israel; la cual mandó a nuestros padres que la notificasen a sus hijos" (Sal. 78:5).

El primer deber del hombre no es precisamente adquirir alimentos, vestido y demás cosas, ni tampoco predicar o hacer obra misionera, sino buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia, a fin de rendirle la adoración que Él merece; después lo demás viene «por añadidura».

Ésta experiencia de luto, dolor y cuarentena universal nos ha obligado a replantearnos varios aspectos que formaban parte de nuestra “cultura cristiana” especialmente la que tiene que ver con los templos o lugares de culto. Crecimos equivocadamente denominando “iglesia” a los edificios y construcciones y de repente con el tiempo muchos olvidaron que “nosotros somos la iglesia

Éste desenfoque condujo a muchos líderes a darle más valor a los edificios que a las personas y a cuidar más los aspectos materiales de la Iglesia que a las personas. He sido testigo y conozco historias de algunos mal llamados “pastores” que expulsaron un día sus rebaños para apoderarse de las propiedades y lugares del culto, sin tener ningún remordimiento. Hoy para bien de muchos de nosotros en el final de los tiempos, Dios permitió no la destrucción de nuestros templos o lugares de culto, sino la destrucción de muchos de nuestros añejos conceptos de cultura cristiana y está emergiendo la verdad indiscutible de que “la iglesia somos nosotros” y que para adorar a Dios no se requiere estar en Jerusalén o en Samaria, o en algún lugar determinado, sino que los verdaderos adoradores, adoraremos a Dios en Espíritu y en verdad.

Nuestros Deberes Como Padres

Pero en ésta nueva dinámica universal Dios también nos ha recordado los deberes que tenemos como padres respecto a la adoración al Señor en la familia, que muchos padres descuidaron irresponsablemente delante de Dios. Se ignoraron negligentemente mandamientos muy claros que nos ordena Dios, como son:

Instruye al al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” (Pr. 22:6).

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.” (Dt 6:6-9)

Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre,
Y no dejes la enseñanza de tu madre;
Átalos siempre en tu corazón,
Enlázalos a tu cuello.
Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán;
Hablarán contigo cuando despiertes.
Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz,
Y camino de vida las reprensiones que te instruyen.”

(Prov 6:20-23

Jesús y La Adoración

Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” (Jn 2:20-24)

Adorar es postrarse ante Dios y es una expresión de amor y respeto ante Él. Es dar obediencia completa al Señor. Es orar, reverenciar, y es la aceptación de Dios como “objeto de adoración”. Es el acto de estar ante Su Majestad, El Rey del universo. Un adorador es un piadoso y devoto, y es la adoración a Dios que nos conduce a la piedad y devoción y es la falta de adoración o nuestra negación de adorar a Dios, que hace al hombre impío, y lo conduce a la impiedad, hasta hacerlo vivir impíamente.

La adoración sigue siendo una especie de misterio. Puede ser planificada pero no programada; puede tener lugar entre cientos que se congregan o donde hay solamente dos o tres congregados. Es por causa de Dios y por su maravillosa obra que tenemos el deseo de adorarle. Por esta razón nosotros los Pastores no debemos sentirnos mal o inseguros porque “la iglesia en la casa” está funcionando mientras nuestros templos están cerrados.

La Atmósfera Espiritual.

Israel estuvo cuatrocientos treinta años en una atmósfera de cautiverio y opresión, humillación e injusticia, allí su vida era dolor, esclavitud y muerte, no tenían ninguna esperanza. Ellos desconocían otro tipo de vida, hasta que Dios se le reveló a Moisés. (Éxodo 3:18) La única forma que aquello iba a cambiar era que ellos fueran libertados de esa condición y salieran de esa atmósfera de terror y muerte y decidieran servir a Dios.

Alabar es celebrar, glorificar, cantar y la expresión más usada es «Aleluya» una expresión hebrea de «alabanza» a Dios que se ha incorporado a casi todos los idiomas del mundo. Alabanza es agradecer: es la expresión de gratitud y reconocimiento por todo lo recibido. Es ofrecer sacrificio u ofrenda a Dios.

La oración, la alabanza y la adoración pertenecen a la atmósfera espiritual, donde Dios habita. Vamos a decir que nosotros necesitamos la atmósfera terrestre, para poder vivir en esta tierra. Esa atmósfera terrestre, se compone esencialmente, de oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono. El oxigeno lo necesitamos para respirar, el nitrógeno es una capa protectora que impide que caigan a la tierra, meteoritos, estrellas y también desechos planetarios. El dióxido de carbono lo necesitan las plantas para vivir. Sin el reino vegetal no existe el reino animal, y ninguno de estos reinos existirían sin el reino acuífero o acuático. La atmósfera de los peces, es acuática, ahora la atmósfera del alma es espiritual: oración, alabanza y adoración.

El ser humano fue creado para vivir y respirar en una atmósfera espiritual de oración, adoración y alabanza a su Creador. La vía a través de la cual se recibe el poder divino debe ser preservada con el fluir de gozosas alabanzas que se elevan hacia su hacedor. La ruptura del vínculo bendición-obediencia provocada por el pecado silenció la alabanza del ser humano hacia Dios e introdujo el egoísmo, los sentimientos de autocompasión y queja (véase Gn 3.9-12). Pero ahora ha llegado la salvación y la vida en Cristo, y ahora al haber recibido a Jesucristo como Salvador, la vida cotidiana nos llama a orar y oír la palabra de Dios para comunión y sabiduría. Pero nuestro diario camino a Dios en esa comunión debe estar recubierto de alabanza: «Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanzas» (Sal 100.4). Tal senda plena de alabanza alimentará nuestra devoción, fiel a la obediencia y al gozo constante en el servicio al Señor, que no se limita a la liturgia dentro de los lugares de culto, sino que se experimenta en la vivencia diaria y en un andar en santidad, devoción y adoración al Señor.

Pastor J Omar Tejeiro R.
Para Herramientas de Enfoque Bíblico.

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Soluciones y Estrategias Divinas en Tiempos de Aflicción

Dios Tiene Un Plan Hoy

Podemos estar totalmente seguros que Dios tiene un plan hoy y que todo lo que sucede en el mundo es parte de un gran propósito, como dice Romanos 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Cuando enfrentamos el dolor, todos de alguna forma, corremos el riesgo de ser superados y quebrantados por el sufrimiento. Leemos en Job 2:11-13 “Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para consolarle. Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo. Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande.

La tragedia que arruinó la felicidad de Job le hizo enmudecer. Durante siete días y siete noches permaneció callado, sentado en tierra en medio de cenizas. Los amigos que habían ido a consolarle, viéndole de lejos, no le conocieron, y espantados ante tamaño dolor, no fueron capaces de hablar palabra alguna. Terminado este tiempo Job habló. Rotas las compuertas de su alma prorrumpió en un discurso de amargura singular. Comenzó así:

«Perezca el día en que yo nací, Y la noche en que se dijo: Varón es concebido. Sea aquel día sombrío, Y no cuide de él Dios desde arriba, Ni claridad sobre él resplandezca. (…) ¡Oh, que fuera aquella noche solitaria, Que no viniera canción alguna en ella!» Maldíganla los que maldicen el día, Los que se aprestan para despertar a Leviatán. Oscurézcanse las estrellas de su alba; Espere la luz, y no venga, Ni vea los párpados de la mañana; Por cuanto no cerró las puertas del vientre donde yo estaba, Ni escondió de mis ojos la miseria. ¿Por qué no morí yo en la matriz, O expiré al salir del vientre? (Job 3:3–4, 7-11)

Las Estrategias de Dios En Tiempos de Aflicción

Santiago 5:13-20

Nadie sabe cuando vendrán los días de aflicción en la vida, aunque todos sabemos que ellos vendrán. Dios nos muestra por medio de Santiago al menos seis estrategias divinas en tiempo de aflicción.

1. La primera estrategia es Orar Con Fe.
2. La Segunda estrategia es Alabar a Dios.
3. La Tercera estrategia es Dependencia del Espíritu Santo.
4. La Cuarta Estrategia es la Confesión Sincera.
5. La Quinta Estrategia es Interceder Por Los Demás. 
6. La Sexta Estrategia Es Restaurar y Salvar al Pecador.

Podemos ver que en las crisis de la humanidad Dios ha contado con su pueblo y muy especialmente con individuos y personas de fe, las cuales pueden discernir y entender los tratos de Dios con su creación. Todo esfuerzo de Dios está encaminado a salvar las almas y todos sus intentos buscan reconciliar a sus hijos rebeldes, para llevarlos de regreso a casa.

Tú, pues, hijo de hombre, dí a la casa de Israel: Vosotros habéis hablado así, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados están sobre nosotros, y a causa de ellos somos consumidos; ¿cómo, pues, viviremos? Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?" (Ezequiel 33:10-11)

Estrategia #1 - Nuestra Necesidad de Orar y Actuar Con Fe

Santiago nos anima en la hora de la aflicción a orar, como única alternativa. ¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. (St 5:13) y Es que sucede comúnmente que en la aflicción experimentamos una total pérdida del control y nos convertimos angustiosamente y sin quererlo en naves azotadas del viento. La oración nos ayuda a entregar el control de nuestras vidas a Dios, y nos otorga confianza frente a la prueba y al dolor.

Cuando oramos aceptamos nuestras pérdidas y fracasos humanos y reconocemos nuestras insuficiencias y deficiencias. Ese acto de humildad y Fe hacia Dios atrae a Dios hacia nosotros y nos eleva de las circunstancias y angustias de la vida, a todas las posibilidades de Dios que son eternas.

Estrategia #2 - Cante Alabanzas.

Puede parecer contradictorio que los momentos de prueba y aflicción para el mundo, son oportunidades de liberación y de justicia para el pueblo de Dios. Podemos verlo así en el juicio del diluvio universal en los días de Noé a quien Dios preparó y usó junto a su familia, para preservación de la raza humana. La humanidad entera pereció bajo las aguas, mientras Dios se glorificó en sus elegidos.

Dios jamás a ha actuado ni actuará con injusticia y nunca ha tenido al culpable por inocente, ni ha abandonado jamás a sus escogidos, de eso podemos estar totalmente seguros. (Números 14:18; Ezequiel 18:20)

Estrategia #3 Unjan Con Aceite

Para enfrentar la enfermedad o las plagas o la aflicción y al adversario, debemos estar protegidos “bajo la sangre del cordero” o “bajo la unción del Espíritu de Dios” La Iglesia del Señor ha perdido el aceite, es decir ha dejado de moverse bajo “la unción del Espíritu Santo” y cuál es la razón de ésta tragedia en la Iglesia Cristiana?

Cuando el Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, dicen las Escrituras que “le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová” (16:14). La casa espiritual de Saúl quedó desocupada al mudarse el Espíritu Santo. Él se quedó sin unción. La unción De la Iglesia y de todo ministerio es la presencia del Espíritu Santo.

Cuando se pierde la unción, también se pierde la autoridad espiritual. Aun los que servían a Saúl se dieron cuenta del ataque demoníaco sobre su vida. Por eso decían: “He aquí ahora, un espíritu malo de parte de Dios te atormenta” (16:15). Cuando se opera fuera de la unción, los que están cerca de nosotros se dan cuenta. La desobediencia a la Palabra de Dios y la falta de sometimiento a su voluntad, hace al creyente indefenso a los ataques del maligno. Saúl sin el Espíritu Santo era víctima de un espíritu malo.

Sus criados entonces le recomiendan:

Diga, pues, nuestro señor a tus siervos que están delante de ti, que busquen a alguno que sepa tocar el arpa, para que cuando esté sobre ti el espíritu malo de parte de Dios, él toque con su mano, y tengas alivio" (16:16).

Estrategia #4 - Confiesen Las Ofensas Unos a Otros

No podemos ser restaurados y sanados por sino humillamos nuestro corazón y actuamos con humildad entre nosotros. El orgullo, la ira, el resentimiento y el odio han enfermado a la iglesia y ha producido muerte espiritual y física a tal extremo que es difícil hallar cristianos hoy que pidan perdón a los demás después de ofenderles, prefieren mudarse de congregación o ciudad antes que pedir perdón. Hoy los hijos deshonran vergonzantemente a sus padres y se rebelan contra ellos y nunca les piden perdón porque piensan que eso no es un pecado grave.

Esa es la razón por la cual tenemos una generación extraviada y rebelde en el mundo alejada de Dios y de todo lo bueno, habiendo sido conocedores de la Biblia. Muchos que fueron creyentes consagrados, hoy viven en fornicación, adulterio, homosexualidad. Otros se han hecho ladrones, asesinos, pandilleros, estafadores, etc. y no abandonan su pecado porque no quieren pedir perdón a Dios y a las personas que han ofendido.

La restauración y sanidad comienza para todos, sin excepción cuando estamos dispuestos a confesar nuestras ofensas, a pedir perdón y a perdonar humildemente y sin corazón vengativo y rencoroso.

Estrategia #5 - Oren Unos Por Otros

Todo aquél que ora por los demás es un intercesor y todo intercesor es un siervo verdadero de Dios. No se puede orar por los demás sino los amamos y no podemos amar a otros si tenemos prejuicios o resentimiento hacia ellos. Creo que Dios nos está llamando hoy verdaderamente a ser sus siervos fieles. Dios usó la aflicción en la vida de Job para trasformarlo totalmente. Después de quedar en la absoluta pobreza, el conoció la soledad y el abandono de su familia y de sus amigos. Fue injustamente acusado por las personas que amaba, padeció los terrores del insomnio y fue objeto de un ataque cruel del adversario. En el epílogo de la prueba Job decide rendirse a la voluntad perfecta de Dios y el Señor ordena entonces a su siervo, orar por sus amigos que actuaron mal con él. El texto sagrado dice así:

Mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job. Fueron, pues, Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar naamatita, e hicieron como Jehová les dijo; y Jehová aceptó la oración de Job.” (Job 42:8-9)

Es posterior a la Oración de Job por sus amigos que leemos lo siguiente:

Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job. Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y se condolieron de él, y le consolaron de todo aquel mal que Jehová había traído sobre él; y cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro. Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero.” (Job 42:10-12)

Estrategia #6 - Hagan Volver al Pecador y Salven de Muerte.

Muchos pecadores endurecidos a causa de su maldad, son ablandados por el dolor y el sufrimiento, sus corazones son quebrantados y su resistencia desaparece. El momento de la prueba es en realidad la oportunidad de Dios y de la Iglesia para hacer volver al pecador de su error.

Estos días de sufrimiento son tal vez los últimos días de oportunidad para que el mundo escuche el evangelio, y es también nuestra gran oportunidad de proclamar y trabajar por la salvación de sus almas. Esta es la hora de “los Elías de Dios” porque los cielos están cerrados a causa del pecado, pero se abrirán para muchos por “causa de nuestra predicación” la iglesia tiene la llave, la autoridad y el poder que ha recibido de parte del Señor para trabajar por la salvación de éste mundo. Mientras estemos aquí en la tierra, estamos bajo la potestad de Jesús y de su Espíritu Santo y Dios cuenta con nosotros sus siervos.

Santa Cruz Bolivia - Abril 26 de 2020

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Un momento de oración y de fortaleza. Acompáñanos todas las noches a las 9 PM y Levantemos vallado en favor de la tierra. #clamorxlasnaciones #guerrerosdeDios.

 

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Decir y oír: me hablaron de Dios y eso me cambió la vida, es un testimonio que nos transmite gozo. Escuchar decir: Dios me habló. Eso nos impacta y nos asombra. Pero que alguien nos diga: “y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno.” (Ex 24:10) Eso nos mueve de nuestra comodidad y nos desafía a buscar su rostro y a subir al monte para buscar su presencia, para perseverar sin desmayar en la búsqueda de su poder y su gloria. Yo quiero más y más y más de su presencia. #SedientosdeSugloria

 

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Para adorar a Dios, es necesario hacerlo en espíritu y en verdad. No se trata de un lugar o edificio especial, sino de un corazón contrito y humillado que ame y busque a Dios. Nuestro misionero y pastor Camerunés Edmond Moulla, nos envía éste testimonio visual de su visita misionera a la Obra de Amip en el país del Chad, África.

 

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