Cristo es la respuesta
Miércoles, 29 Julio 2020 23:51

AMIP - SEMILLAS DE FE - clamó luego a Jehová, y dijo: Tú has dado esta grande salvación por mano de tu siervo; ¿y moriré yo ahora de sed, y caeré en mano de los incircuncisos? Destacado

Escrito por PASTORES EDUAR Y KELLY CARDENAS
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Jueces 15: 18, 19 “Y teniendo gran sed, clamó luego a Jehová, y dijo: Tú has dado esta grande salvación por mano de tu siervo; ¿y moriré yo ahora de sed, y caeré en mano de los incircuncisos? Entonces abrió Dios la cuenca que hay en Levi; y salió de allí agua, y él bebió, y recobró su espíritu, y se reanimó.

Que hermosa experiencia la que había tenido sansón, los enemigos le quisieron atrapar, pero el espíritu de Dios tomó a este hombre y con la quijada de un asno eliminó a muchos de sus adversarios.

Es maravilloso cuando el Espíritu de Dios se manifiesta en nosotros para ayudarnos a vencer, la vida se nos hace distinta, sonreímos y testificamos de lo que Dios hace en nuestra vida; sin embargo a veces en medio del gozo y la celebración por nuestra victoria, nos olvidamos de nuestras debilidades y muchas veces no tomamos en cuenta que hemos hecho un desgaste fuerte para vencer nuestras batallas.

A muchos de nosotros nos ha sucedido que habiendo peleado y vencido al enemigo en una batalla, nos sentimos débiles y es esa debilidad la que nos debe impulsar a clamar a Dios.

He visto con preocupación como muchos han decaído terriblemente, porque al sentirse débiles dejan de acudir al Señor, buscan un responsable por su abatimiento o sencillamente se encierran en la idea de que dejando de acudir a Dios van a estar mejor, algunos piensan que sentirse débiles los hace indignos del Señor y por eso terminan por apartarse del camino de Dios.

Mi querido amigo lector, Dios conoce nuestras debilidades y nuestras fortalezas, es más, dice la palabra que el poder de Dios se perfecciona en nuestra debilidad, él nos conoce a profundidad más de lo que podamos conocernos nosotros mismos, él quiere que reconozcamos que somos débiles, él quiere que le clamemos por ayuda, delante del Señor no tenemos que mantener ninguna apariencia de fortaleza, ante el debemos llegar como lo que somos en realidad, seres humanos llenos de fragilidad.

Sansón clamo y Dios no dejo que muriera aunque para salvarlo tuviera que abrir una fuente de agua que se había secado; querido lector el Señor no te dejará perecer, clama a él y cuéntale tu debilidad, el responderá y te dará a beber del agua maravillosa de su presencia que te sustentara, agua bendita que fluye de la mayor fuente de bendición y fortaleza; serás reanimado y podrás seguir caminando en la fe, contando cuan grandes cosas ha hecho el Señor contigo.

Hoy es un buen día para orar y reconocer nuestra debilidad delante de nuestro ayudador por excelencia ¡Jesucristo!

Visto 180 veces Modificado por última vez en Jueves, 30 Julio 2020 00:00

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