Cristo es la respuesta
Sábado, 17 Octubre 2020 08:30

AMIP - ESTUDIOS TEMÁTICOS - EL EGOÍSMO Y SUS CONSECUENCIAS ESTUDIO TEMATICO FONDO BIBLICO: LUCAS 12:16-21 Destacado

Escrito por THALIA FORASTIERI, MAESTRA IGLESIA CAPARRA
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LUCAS

12:16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho.

12:17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?

12:18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;

12:19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.

12:20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?

12:21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.

 

INTRODUCCION

Antes de escoger un tema de estudio, Dios nos mueve y nos inquieta para dar aquello que El quiere enseñarnos; algo que necesitamos tomar en cuenta para poder actuar como verdaderos cristianos. Y este es el caso de este tema. Estaremos considerando varios pasajes que nos muestran ejemplos vivos sobre lo que el egoísmo y sus consecuencias, así como el antídoto para ser liberados y sanados de este mal que ha estado dentro de las raíces de la vieja criatura, que todavía pueden estar afectando y trayendo serias consecuencias a nuestras vidas.

DEFINICION DEL TERMINO

¿Cómo podemos definir el egoísmo?

El término egoísmo hace referencia al amor excesivo e inmoderado que una persona siente sobre sí misma y es lo que le hace atender desmedidamente su propio interés. Es un inmoderado y excesivo amor de sí mismo, donde el egoísta tiene un carácter capaz de subordinar el interés ajeno, y someterlo al suyo propio. Por lo que juzga todas las cosas desde su punto de vista solamente. Todo tiene que girar a su alrededor.

Por lo tanto, el egoísta no se interesa por el interés del prójimo y rige sus actos de acuerdo a su absoluta conveniencia.

El egoísmo, aun ante los ojos del mundo, es un concepto opuesto al altruismo. Este último habla de sacrificar el propio bienestar (o al menos restarle importancia) para el beneficio de los demás; es decir, buscar el bien ajeno antes que el propio.

Antes de continuar, es conveniente aclarar que nosotros no estamos llamados a ser simplemente altruistas, sino que La Palabra de Dios nos habla de la seriedad y la profundidad que envuelve este acto de sacrificar nuestro propio bienestar o interés para atender el de los demás, puesto que se trata de enfrentarse totalmente con la esencia misma de Dios, que Es Amor. Y en especial para nosotros, Sus hijos, que se nos muestra que necesitamos manifestar el amor en primer lugar hacia nuestro Padre Celestial e inmediatamente después, hacia nuestro prójimo. Y de esto hablamos más adelante.

ORIGEN DEL EGOISMO EN EL SER HUMANO

¿Cuándo y dónde se originó el egoísmo?

El egoísmo fue el primer pecado, y sucedió en el cieloIsaías 14:1214:“Como caísteis del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana. Cortado fuisteis por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré y seré semejante al Altísimo”. Y luego comenzó en la tierra.

¿Desde cuándo se dejó ver el egoísmo en el ser humano?

Desde que el pecado entró en el huerto con Eva, quien procuró su bienestar sin importarle los tratos de Dios con ella y con su marido.

A partir de aquel trágico día, todos los descendientes de Adán nacimos con las raíces del egoísmo. Este egoísmo entonces se refleja en la criatura aun desde el vientre. Y fue el mismo

Satanás quien sembró egoísmo en la mujer y el hombre.

(Génesis 3: 1-7) “Pero la serpiente era astuta; más que todos los animales del campo que Jehová había hecho; la cual dijo a la mujer: “¿Con que Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” Y la mujer respondió a la serpiente: “Del fruto de los arboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en el medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni tocareis, para que no muráis”. Entonces, la serpiente dijo a la mujer: (La mentira): No moriréis, sino que Dios sabe que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para come r, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces, fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales”.

El concepto proviene del término ego que es, de acuerdo con la psicología, la forma en la cual un individuo se hace consciente de su propia identidad y reconoce su yo. Y cuando esto sucede, el ego de una persona se va formando según las experiencias que se van obteniendo dentro de su crecimiento; y los impulsos de la persona se van a llevar a la acción según estas experiencias se den para su formación. De modo que ese ego, que evoluciona con la edad, intenta cumplir con sus deseos de forma realista, y cuando las exigencias del alma en su estado caído le dominan, entonces surge el superyó. El yo, por lo tanto, cambia con el paso del tiempo y de acuerdo al mundo externo. Por esto vemos a personas a las que durante su formación de los primeros años, la educación y la crianza de los padres pueden haberle producido o lo que llamamos baja auto estima, o un grado desmedido de lo que conocemos como egoísmo, y hasta narcisismo, o admiración excesiva de sí mismo. El egoísmo es la esencia del mal y es la mayor expresión de rebeldía contra Dios. Es una mentira en realidad que nos hace creer que tenemos derecho a hacer lo que se nos ocurra, aunque le causemos daños a otras personas o a nosotros mismos. El egoísmo es en ese sentido el que nos conduce a decir:“Tengo derecho a...”; o “me lo merezco”. Dios nos advierte acerca de nuestro egoísmo, en Éxodo 20: 17el décimo mandamiento, cuando se manifiesta el egoísmo de forma evidente.

No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

Y es que el egoísmo y la codicia van estrechamente de la mano, pues la codicia nos habla de ese deseo o apetito excesivo de obtener bienes o riquezas ajenas.

¿Y cuál es la base entonces del egoísmo?

El egoísmo siempre tiene su base en la mentira y el engaño. Por lo tanto, cuando actuamos egoístamente, estamos siendo influenciados por el padre de la mentira del que nos hablo Jesús en Juan 8: 44.

TIPOS DE EGOISMO

¿Qué tipos de egoísmo se conocen?

Tal vez se piense que existe un solo tipo, pero al clasificar y buscar el egoísmo por categorías estamos realmente:

  • entendiendo que este tiene diversas formas de manifestarse, y grados o intensidad.

  • Y que según estos se vayan exponiendo es necesario que nos vayamos examinando hasta encontrar la raíz que todavía puede estar invadiendo el alma; y el Señor sabe esto a la perfección.

Por esto es importante considerar que existen distintos tipos de egoísmo.

Hay varias clasificaciones que podemos considerar en este estudio, para entonces poder examinarnos y así darnos cuenta de si queda esa raíz aun metida en lo profundo de nuestros corazones, puesto que no es tan fácil desprenderse de este. Por eso es que el Espíritu Santo como el especialista y cirujano de nuestras almas, es quien puede cortar todo egoísmo de nuestro ser. Pero tenemos que autorizarle a realizar esa operación. Procedamos ahora a ver diferentes grados y tipos de egoísmo que pueden haberse quedado aun en nosotros.

a.El egoísmo psicológico:es el que afirma que la conducta humana está impulsada exclusivamente por motivaciones de nuestro autointerés o interés propio; o sea, que actúo y me muevo según yo lo crea conveniente para mi propio bienestar. Y sabemos perfectamente que la realidad del ser humano sin Dios, es vivir para si mismo. Pero tenemos una ventaja sobre aquellos que no han conocido a Dios, y es que hemos aprendido a conocer a Jesucristo a través de Su palabra: y tan solo mencionemos lo que El nos dice de entrada, en Lucas 9:23-25 Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. 9:24 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.

9:25 Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? Necesitamos por tanto, aplicar este principio, si es que queremos tener vida eterna, e ir dejando todo vestigio de egoísmo fuera de nuestras vidas. Simplemente, porque Jesús jamás fue, ni es egoísta.

Este tipo de egoísmo se va reflejando y avanzando en la vida en la medida en que nos dejemos dominar por el y no por lo que Dios establece en Su Palabra, que son Las normas de fe y de conducta del Reino de los Cielos. Es por tal motivo que encontramos en esta sociedad en la que vivimos el desastre que hay en el núcleo familiar de miles y miles de hogares. Las estadísticas nos muestran por ejemplo, a la hora de llevar los niños a la escuela, que hay un enorme y alarmante por ciento de estos niños que no conocen ni tienen la mas remota idea de que, un hogar formado por Dios consiste en ambos padres y que ellos como hijos, son parte del mismo. Y aparte de los hogares donde el padre y la madre están unidos, cuyo por ciento ha ido bajando considerablemente en este país, los que mejores están dentro de un núcleo familiar en el día de hoy, son aquellos que viven con solo con sus madres, solteras o divorciadas o solo con su padre. Los demás viven con abuelas, tías, familiares, hogares sustitutos, y hoy los hay con dos papas o con dos mamas.

Son muchos los padres que desatienden a los hijos para complacerse ellos mismos; por lo que encontramos el abandono, la negligencia y el maltrato de menores, así como la vida conyugal sin asumir responsabilidad alguna, inclusive al acudir al divorcio o a la unión consensual; y todo esto es producto de su egoísmo.

La primera dosis contra ese egoísmo psicológico ha sido mencionada y es la negación de uno mismo; morir al yo para que Cristo nazca y crezca en nosotros. Solo así puede irse erradicando este mal que tanto daño está haciendo.

b. El egoísmo ético: es el que considera que las personas ayudan a las demás pero siempre en búsqueda de un beneficio propio y compensatorio. Es cuando la ayuda representa un medio para obtener algo provechoso. Podríamos dar infinidad de ejemplos sobre esto, pero como la Palabra es la que tiene autoridad para corregir y para instruirnos, tan solo mencionemos un ejemplo de egoísmo ético en el libro de los Hechos 5:1 Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad,

5:2 y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles.

5:3 Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?

5:4 Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.

5:5 Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.

5:6 Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron.

5:7 Pasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido.

5:8 Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto.

5:9 Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti.

5:10 Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido.

APLICACIÓN

Ananías y Safira buscaban los beneficios de dar desinteresadamente, debido a su egoísmo, y es evidente que les faltaba lo principal: el amor a Dios para dar desinteresadamente. Pero lamentablemente en vez de actuar sin egoísmo, emplearon también el engaño y la hipocresía para obtener satisfacción personal, y hasta fama y renombre, dando apariencia de piedad entre los hermanos.

Este también es el caso de los que ayudan con servicios, ofrendas, y ministerios, entre muchas otras cosas, esperando ser reconocidos, para obtener ganancias, para satisfacer su ego y ser recompensados, y no por motivos genuinos en el servicio a Dios.

Segunda Dosis

Por esto, uno de los antídotos para el egoísmo ético está en Mateo 6:1-6

6:1 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

6:2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6:3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,

6:4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

6:5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

6:6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

c.El egoísmo racional: este tipo de egoísmo por otra parte, señala que la búsqueda del propio interés es fruto del uso de la razón; o sea, que se disfraza de inteligencia y de sabiduría, pero está falto de la verdadera y genuina sabiduría de lo alto.

De estas distinciones que estamos haciendo de los tipos de egoísmo, se desprende que, dependiendo de la perspectiva desde la cual se mire cada toma de decisiones, es el resultado y al mismo tiempo las consecuencias que acarrea el actuar por motivos egoístas.

Y este tipo de egoísmo racional puede entenderse como una actitud que se nos muestra de primera intención, razonable al cien por ciento; pero al mismo tiempo es representativa de la falta absoluta de preocupación por el bienestar ajeno.

Como también para muchos puede verse como una forma de obtener respeto de los demás, procurando antes que nada el propio bienestar, sin importarnos quienes se afectan con tales decisiones. El rango de posibilidades que este tipo de egoísmo racional representa, seguramente se enfrenta al concepto que muchas personas tengan de lo que es el respeto. Y es un hecho que las motivaciones egoístas están bien lejos de ser fuente de respeto y honra y por el contrario, son uno de los mayores enemigos de la normalidad; pero eso es precisamente lo que intenta transmitir este sistema de cosas del mundo: es completamente normal que alguien reclame y demande el respeto de los demás, aun cuando esto signifique que otros reciban el daño por los medios empleados de forma egoísta, para alcanzarlo. ¿Por qué nos detenemos a analizar este tema dentro de un estudio? Precisamente porque se hace necesario que nos despojemos de hábitos, y de ideas preconcebidas en la vieja naturaleza y el sistema del mundo al que debemos dejar atrás, en todo lo que se relaciona con las formas viejas de conducirnos. Dios nos demanda que nos despojemos, de esto en :Col 3:5-7

3:5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 3:6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia,

3:7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.

El egoísmo racional es el trabajo mejor pagado.

La sociedad intenta convertir a todos y cada uno de sus integrantes en seres normales, según su propio criterio; para ello, existe una serie de reglas, de obligaciones y prohibiciones, que deben ser cumplidas a como dé lugar, para asegurar la prosperidad del hombre. Y es entonces cuando el egoísmo entra en acción para convertirse en la fuente de ganancias mejor pagada que existe. Mencionemos por ejemplo, cualquier tipo de trabajo, y lo que el mundo considera que viene a ser uno de provecho y de éxito para el hombre: es aquel trabajo que ensalza el ego del que lo emprende, debido a su entrega al mismo, y a los beneficios que obtiene de este. Para el mundo, y para muchos creyentes, mientras mejor posición profesional se obtenga, mayor respeto y valor se le da a las personas.

Y esta línea de comportamiento es la que gira en torno a aquellos que dicen y aseguran haber entregado la propia vida al servicio de los demás; por tanto, ante el mundo, no son egoístas. Sin embargo, ¿Cuántas cosas se hacen y cuán lejos se vive de Dios para lograr una posición que les alimente el ego?

El caso que Jesús presentó en el pasaje de introducción, nos muestra el caso de un hombre que luchó durante toda su vida para alcanzar el poder económico en su tiempo, pero bajo el egoísmo racional que le dominaba: para obtener satisfacción propia y personal, y su propio bienestar, sin pensar en nadie más.

LUCAS

12:16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho.

12:17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?

12:18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;

12:19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.

¿En que consistía su egoísmo racional?

Podemos analizar y razonar sobre cómo y cuál debe ser nuestro bienestar y el de nuestra familia, pero no al extremo de pensar de forma desmedida en nosotros mismos, porque eso es ser egoístas. Aquel hombre solo pensaba en su propio bienestar de forma racional.

¿Pero de que le sirvió, según el pasaje bíblico?

Luc. 12:20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?

Jesús nos muestra aquí otro antídoto para el egoísmo, ilustrando lo vano del esfuerzo:12:21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.

Este tipo de conducta egoísta racional comienza a dejarse ver también en la familia y en hogares desde el momento en que les toca criar a sus hijos, y culmina, cuando comienzan a demandarles y exigirles a los hijos, que cuidar de los propios padres, cuando éstos envejecen y pierden la autonomía, es su absoluta obligación.

Pero, ¿En qué se ve el egoísmo de este acto, dentro de estas normas de vida?

Es importante para el mundo el llegar a formarse en alguna profesión, de modo que sea posible sostenerse económicamente, para luego tener una base lo suficientemente sólida sobre la cual se puedan apoyar a los descendientes y luego a los mismos progenitores. ¿Esta esto también de acuerdo con los principios cristianos que Dios ha establecido? Hasta este punto, todo parece estar bien organizado y sin problemas: es un modo de actuar según Efesios 6:1-4 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. 6:2 Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa;

6:3 para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

6:4 Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

Sin embargo,

¿Cuándo es que el egoísmo racional impera dentro de este sistema? El egoísmo se deja ver en primer lugar, cuando los padres infunden a sus hijos de forma autoritaria, la profesión que deben estudiar, pensando solo en los beneficios que se deriven de esta, y no pensando en los hijos, ni mucho menos oran para educarlos como Dios manda y para saber qué es lo que el Señor tenga para ellos. Y es por eso que vemos a muchos padres de hoy, cristianos, que les demandan a los hijos este tipo de conducta: Tienes que estudiar y graduarte de médico, abogado, arquitecto, etc. Y debes sacar buenas notas. Aquí no se acepta una C; debes tener siempre un buen promedio, etc. Y el caso es que muy lejos están de impartirles la visión misionera o el llamado al ministerio que Dios pueda tener para ellos, porque el egoísmo racional no les permite pensar en esto.

¿Y adonde realmente esta su fe? ¿No es acaso un egoísmo racional lo que impera en sus corazones? Y todo esto es producto del sistema de cosas que el mundo ha ido fomentando.

Otra manera en que impera el egoísmo racional es cuando resulta una crianza que para muchos padres simplemente viene a ser una inversión a largo plazo; les dan todo, y se sacrifican pagando estudios, pagando prestamos, etc. Algo que parece encomiable, pero esperando que algún día los hijos les paguen a ellos, asegurando así su propio futuro y sus propias metas. Por otra parte, y en el caso de los hijos, una vez que concluye la infancia, se convierten en sirvientes de los padres, ya que esperan que les devuelvan los años de entrega supuestamente desinteresada que ellos les dedicaron.

Por otra parte, hay quienes en su función como padres le exigen al hijo que estudie o que tenga un buen comportamiento, pero no por el bienestar del niño, sino para que ellos queden bien ante los demás: “qué buen padre o madre soy”

¿Pero, que realmente pide nuestro Dios en cuanto a esto?

En primer lugar, en Colosenses 3:23-24 el Señor nos dice:3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;

3:24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

En segundo lugar el Dios que nunca cambia dejo escritas estas palabras en Deuteronomio 6:5-9 para los padres cristianos.

6:5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.

6:6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 6:7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 6:8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;

6:9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas. La pregunta es: ¿Cómo estas o has educado a tus hijos? ¿Conforme al sistema de cosas de este mundo, de modo egoísta, o conforme a los principios de la Palabra de Dios?

¿Y qué podemos decir de aquellos que dentro de la iglesia ejercen algún ministerio?

En algunos casos, estamos sirviendo en algún ministerio, pero nuestro motivo principal no es para que Dios sea glorificado, sino que queremos escuchar comentarios o reconocimientos de este tipo: “Qué fiel es el hermano Pancho en lo que hace” o “el Hno. Regino predica tan bien” , Y que me dices de la Hna. Petra? Ninguna como ella. etc. Eso que esperan oír es precisamente un egoísmo escondido en el cual desean destacarse y recibir halagos. Tenemos que decir al egoísmo ético o racional: fuera de mi vida.

Lo serio de esto es que el Señor Jesucristo quiere hacernos saber que debemos prontamente enfrentar cualquier vestigio o señal de egoísmo para poder crecer espiritualmente, tal como debemos hacerlo. Hemos sido llamados a actuar por amor y para bien de nuestros hermanos, y no para colocarnos en un pedestal de mando, como lo hacen los que se creen dueños y señores de lo que Dios puso en sus manos. Y por eso, si este es nuestro modo de actuar, en este momento Dios nos esta instando a meditar y analizarnos , examinarnos a nosotros mismos, si estamos siendo o no de bendición, o si estamos haciendo tropezar a otros con nuestras actitudes egoístas e inmaduras.

Precisamente hay otro tipo de egoísmo al que tenemos que enfrentarnos: d. El egoísmo agudo: este tipo de egoísmo es el de aquellos que dañan con intención y alevosía, y aun cuando sienten culpa o remordimiento, no hacen nada para cambiar su carácter. Son este tipo de individuos que disfrutan cuando controlan al conyugue y a los que están a su alrededor (se convierten en jefes en los trabajos, y dentro de la obra del Señor, y no en lideres genuinos llamados por Dios); se involucran en aventuras de todo tipo: aventuras sexuales inclusive; son infieles a sus parejas; culpan siempre a los demás por sus errores; Otros reclaman el control absoluto pero de forma tan egoísta, que en vez de procurar tener una visión espiritual y orar y consultar a Dios antes de actuar sobre las capacidades y talentos que están ejerciendo, y sobre lo que Dios ha depositado en sus manos, acuden a los recursos aprendidos en el mundo, y eso les satisface su ego. Yo soy el que manda, y nadie está en esto sobre mí. Yo soy quien tengo el control.

El egoísmo agudo es sumamente dañino. Porque cuando alguno llamado cristiano juega con fuego, y hace trampa, pues siempre quiere ganar, inclusive al hermano con el que cuenta para ser de ayuda y de bendición, sobre todo al descubrir que este es más talentoso y hábil, de forma egoísta le cierra el paso y le desanima, tan solo por sentirse en su puesto como el súper, lo que está logrando es que tarde o temprano caiga en su propia trampa como el caso de Aman con Mardoqueo.

Por otra parte, cuando son algunos son contratados para realizar algún trabajo quieren cobrar el precio justo, aunque hayan hecho mal sus labores, o cobran más de lo justo al hermano, todo eso es producto de su egoísmo o su codicia y su avaricia. Y hasta en una conversación siempre quieren tener la razón, aunque no conozcan del tema que se está discutiendo, pues les cuesta mucho aceptar que alguien tiene razón o una opinión diferente y más clara que él o ella.

Otros que encierran este tipo de egoísmo son indiferentes con su esposa e hijos; cuando conducen un automóvil lo hacen en forma muy irresponsable; son deshonestos en sus tratos comerciales; maltratan física, emocional e espiritualmente a su propia familia. Son los que les gusta humillar al prójimo, y golpean con sus palabras.

Hay maestros de escuela que humillan al alumno, y por otro lado les gusta que los adulen; otros piden dinero o cosas prestadas con la intención de no devolver nada. Allí están los racistas que creen que por tener una nacionalidad o un color de piel diferente a otros, son superiores.

Este tipo de egoístas los encontramos en altos cargos públicos pero también en altas posiciones dentro de las iglesias; o sea, que también pueden llegar a ser pastores; ancianos; líderes religiosos , evangelistas, maestros, diáconos y predicadores que se aprovechan de la fe de la gente para lograr sus propósitos personales. Este tipo de persona es muy difícil de discipular, pues todo lo sabe. Este tipo de líder es un depredador de almas.

Hay quienes solo saben hablar como pavos reales en su egoísmo y su orgullo propio, sobre sus largos días de ayuno; de su formación teológica y de sus grandes conocimientos bíblicos; de las revelaciones que ellos solos pueden recibir de Dios; de sus tiempos de oración para impresionarlo a otros. Estas personas se mantienen en competencia espiritual con otros creyentes. Además, establecen sus propias normas en las iglesias como si fueran mandamientos de Dios.

Por último y antes de darles a tomar del antídoto más efectivo aun contra todo tipo de egoísmo, tenemos:

e. El egoísmo severo: este tipo de egoísmo lo manifiestan los que dañan con toda intención sin tan siquiera sentir culpa ni remordimiento alguno. (sociópatas).No tienen conciencia, pues para ellos lo bueno es igual que lo malo y viceversa. La Biblia registra personajes con este nivel de egoísmo. (Herodes el grande mandó a matar a miles de bebes inocentes por miedo del rey que habría de nacer (Jesús). Este mismo Herodes fue el que ordenó decapitar a Juan el Bautista, porque le agradó la forma de bailar de una jovencita.)

Usted puede encontrar registros bíblicos de personajes con un egoísmo severo (1 de Reyes 21: 1- 24).Es la historia de Acab, un rey que ostentaba todo el poder de Israel y se antojó de la viña de Nabot, y este rey, como no pudo comprarla, permitió que asesinaran a un hombre inocente para robarle su heredad.

Y lamentablemente, este nivel de egoísmo severo va en aumento cada día. El apóstol Pablo nos ofrece una muestra del egoísmo severo para estos últimos tiempos finales:2 Timoteo 3:1-5

3:1 También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.

3:2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3:3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,

3:4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,

3:5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

La pregunta es: ¿Habrá egoístas de este tipo en las congregaciones cristianas? La respuesta es: Sí, y el porcentaje es alarmante.

Las costumbres familiares son muy difíciles de cambiar y aquellos que fueron maltratados o abusados, aunque sean cristianos; sino buscan ayuda en el cuerpo de Cristo, no madurarán espiritualmente, pues repetirán las experiencias que vivieron dentro de su familia. Por eso Moisés dijo: “La maldad de los padres se repite de tres a cuatro generaciones”.

Números 14:18

Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos.

Y algo de suma importancia en todo esto: Y es que podríamos pasar de un egoísmo moderado a un egoísmo severo, si no asimilamos el antídoto más eficaz contra esta raíz, pues es la forma cómo funciona el individualismo. Por lo tanto, es indispensable que identifiquemos cuando estamos pasando los limites saludables o cuando estamos dañando a los demás. En 2 Samuel 11 encontramos el caso de David cuando en su egoísmo, se quedo en el balcón de su reino y no fue a la guerra. Todos conocemos su historia y como paso de un egoísmo moderado a uno agudo. Y si no hubiera sido por la misericordia de Dios , se hubiera perdido. Esto nos dice que cuando somos controlados por el egoísmo, no solo le causamos daño a otro, sino que nosotros nos convertimos en víctimas de nuestro propio egoísmo, pues: “Todo lo que el hombre siembra eso cosecha”. Y Dios nos muestra las consecuencias que sufrimos por nuestro egoísmo.

¿Cómo podemos identificar a una persona con síntomas de algún tipo de egoísmo?

Podemos identificar a una persona egoísta por lo que dice, hace y piensa. Es muy importante, que aprendamos a identificar nuestro propio egoísmo y luego el de otros, pues evitaremos causar daños a otros y a nosotros. Es posible identificar a una persona egoísta por las siguientes señales:

  1. No perdonan, pues su orgullo los convierte en personas muy rencorosas y vengativas, pues siempre están manteniendo en su mente, lo que un día alguien les hizo.

  2. Disfrutan de arruinar la reputación de otras personas, especialmente, cuando sienten celos o envidia también.

  3. Controlan las conversaciones, no pueden decir: “está bien, tienes razón”.

  4. Siempre le echan la culpa de sus errores a otros; además son muy manipuladores.

  5. Golpean a su esposa verbal o físicamente.

  6. Desafían a las autoridades gubernamentales o a las que Dios ha establecido en la iglesia.

  7. No les gusta trabajar, generalmente son muy flojos.

  8. No son generosos, y les incomoda mucho cuando otros reciben buen trato.

  9. Podemos reconocerlos por lo que en lo oculto dicen, pues son muy hipócritas, y mienten aun cuando es conveniente decir la verdad.

  10. Son muy iracundos, y manifiestan su ira siempre con los más débiles.

  11. Generalmente, muestran doble personalidad, pues en su casa se comportan en forma muy destructiva, pero fuera son muy encantadores. 12) No aceptan que algún cristiano les enseñe, pues creen saberlo todo. 13) Son muy irresponsables con su sexualidad. Estas personas violarán si fuera necesario.

  1. Generalmente son adictos a sustancias o a hábitos destructivos como las loterías, pornografías, y otros vicios ocultos.

  2. Tienen mucho temor a ser desplazados por otros; les falta misericordia; no han entendido la gracia de Dios; tienen mucho vacío espiritual y tratan de llenarlo con actividades religiosas.

¿Cómo tratar con nuestro egoísmo?

La Biblia tiene las herramientas o principios para tratar con nuestro egoísmo, y la herramienta principal es el amor.

Tanto en Deuteronomio como en los Evangelios se registra el antídoto por excelencia contra el egoísmo:

Deut.6:4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.

6:5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.

6:6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 6:7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

Mat.22:37Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

22:38 Este es el primero y grande mandamiento.

22:39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Lucas 10:25 Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?

10:26 El le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?

10:27 Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.

10:28 Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.

Marcos

12:30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.

12:31 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.

Conclusión

El egoísmo tiene que irse cada día que pasa mas y mas de nuestros corazones, si queremos formar parte del Reino de Dios y su sistema de vida, totalmente opuesto al reino de este mundo. Y la demostración mayor la vemos en Jesucristo Su hijo, en quien jamás hubo huella alguna de egoísmo. Pero si estamos en este momento compartiendo este cuadro que se nos presenta, se hace entonces necesario ir en humillación delante de nuestro Dios para que nos ayude y nos limpie de todo egoísmo en nuestro interior.

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