Cristo es la respuesta

En la Biblia leemos acerca de hombres de Dios que cometieron graves pecados. Unos se arrepintieron, otro fueron obligados a confesar y otros, aunque ocultaron sus pecados mientras pudieron, de todos modos fueron descubiertos, puestos en evidencia y castigos.


Hoy dia, la tendencia que prevalece en muchos concilios es mantener en secreto (“echarle tierrita”) los pecados cometidos por sus obreros; esto con excusa de no escandalizar la obra. Dios nunca actúa de esa manera. Cuando David, un hombre conforme al “corazón de Dios”, peco, Dios lo registro en la Biblia. Nunca se ha dicho que en la iglesia no habría personas que cometieran pecado. La grandeza de la iglesia de Cristo radica no en que estará completamente libre del pecado el Espiritu Santo lo redarguyó de tal manera que comenzó a sentirse miserable. Lloraba todas las noches se sentía seco y vacío hasta que decidió confesarle a Dios su pecado (Salmo 32). Mas aunque confeso de todo corazón y tuvo un arrepentimiento verdadero y profundo (Salmo 51), y Dios lo perdono fue duramente castigado por Él (2 Samuel).


Es asi, porque el santo que peca tiene que sufrir las consecuencias de su pecado. Veamos otros casos algo diferente: el de Acán. Este hombre le había robado a Dios. Dios le haiua dicho al pueblo que no tomaran nada del botín de Jericó pero la codicia de Acán lo llevo a desobedecer a Dios tomando para si oro y vestidos y ocultándolos en su tienda. Hizo esto frente a su familia convirtiéndolos así en cómplices de su codicia. Y aunque Acán se aseguró que nadie le veía, se olvidó de Dios. Lo triste de este caso es que el pecado oculto de Acán perjudicó a muchas personas. Primero, a su familia al convencerlos de que una vez en la tierra prometida, vivirían holgadamente con el producto de su robo. No fue así pues ni siquiera vieron la tierra prometida, todos murieron, fue el juicio de Dios por causa del pecado. En segundo lugar, perjudicó a todo Israel pues Dios se alejó del pueblo, no estaba con ellos por causa del pecado oculto. Aún Josue fue afectado ya que aceptó el consejo de sus lugartenientes de ir contra la ciudad de Hai, en vez de consultar a Dios. Como resultado, el pueblo fue derrotado y murieron treinta y seis hombres. Como Josué fue a quejarse ante Dios por haberlos abandonado, Dios le declaró: “Israel ha pecado”. Descubierto el pecador, Josué le dijo: “Hijo, da gloria a Dios y confiesa tu pecado”.


El pecado oculto es una maldición tanto para el hombre que le comete como para su congregación. Y si el que peca es un obrero se convierte en una maldición para su concilio. Hoy hay muchos que ocultan el pecado. Pretenden así proteger a la misión pero cuando hay pecado oculto la única forma de proteger a la misión es confesando y abandonado el pecado porque el pecado “una vez engendrado (cometido y ocultado), da a luz la muerte”.


Está comprobado que cuando los líderes del pueblo ocultan el pecado con el pretexto de proteger a la misión, lo que tratan es de protegerse a sí mismos. En el caso de David y su general Joab ocurrió así. Mis lectores recordarán que Joab fue cómplice de David en el asesinato de Urías, con el fin de encubrir el adulterio de David. Luego, vemos a Joab cometiendo asesinato y abusos ante la pasividad del Rey David. Se estaban protegiendo el uno al otro. Creo que esto explica muchas cosas.

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