Cristo es la respuesta

INTRODUCCIÓN:

Es una verdad innegable que la mujer ocupa un lugar principal en la mente de Dios y en el desarrollo del hogar y de la iglesia. Desde su creación ella fue reconocida como la ayuda idónea. Es decir, alguien capaz de ayudar, servir, complementar y trabajar mano a mano al lado de su esposo para el beneficio y bendición de su familia. Las Sagradas Escrituras dedican un capítulo completo a describir lo u se considera como la meta a alcanzar de cada mujer: llegar a ser una mujer virtuosa.

El capítulo 31 del libro de los Proverbio se hace particularmente interesante para la mujer a la que le ha tocado vivir durante esta pandemia del siglo XXI. En medio de esta situación de crisis, enfermedad, cuarentena, desempleo y todas las consecuencias que esta pandemia del COVID-19 está provocando alrededor del mundo lasurada”.

Es una situación de crisis que nos está obligando a sacar todo lo mejor de nuestras habilidades y creatividad como mujeres para ayudar a nuestra familia a sobrellevar este tiempo de dificultad. Es nuestro deseo que esta pequeña reflexión les sirva de ayuda y como una guía donde obtener ideas para vivir este tiempo sin temor, de manera positiva, con nuestra mirada y fe siempre puesta en el Señor Jesucristo quien es nuestro ayudador.

SITUACIÓN CREADA POR LA PANDEMIA DE COVID-19

La aparición de esta enfermedad, que rápidamente se convirtió en una pandemia de nivel mundial, y convirtió en un verdadero desafío nuestra normalidad de vida, ha sido especialmente difícil para las mujeres por varias razones:

1. Trastocó la rutina familiar

La cuarentena o “lockdown” que se ha impuesto en casi todos los países, como diversos niveles de severidad, nos ha obligado a lidiar con la presencia continua en el hogar del esposo y los hijos. Esto, que por una parte podría verse como una bendición al darle a la familia más tiempo para estar unida, crea a su vez otros problemas. Tener unos pocos días a toda la familia junta es una bendición que nos da tiempo para compartir, afianzar relaciones y disfrutarnos los unos a los otros. Pero vamos a ser sinceras, cuando ese tiempo pasa de unos días (en Puerto Rico hoy, 27 de abril, llevamos 42 días de cuarentena donde solo puede salir un miembro de la familia a comprar alimentos o medicinas), comienzan a aforar las tensiones, el aburrimiento, las preocupaciones por la situación económica, las frustraciones por los proyectos no logrados, etc., y todo esto tiene consecuencias.

En el caso de los esposos, esta situación tiene un componente emocional muy fuerte, al sentir su rutina de vida alterada, que no logra cumplir su función de proveedor, la preocupación por haber perdido su empleo o estar impedido de trabajar por tanto tiempo. Estaba costumbrado a estar fuera de la casa por 8 a 10 horas o más y ahora se ve encerrado sin nada que hacer. Esto crea tensiones que, lamentablemente, en muchos casos esta desencadenado situaciones de violencia doméstica en algunos hogares.

La rutina para los hijos también se vio trastornada. Las escuelas cerraron y en muchos países cambiaron por enseñanza a distancia o por internet. El peso de esta educación en el hogar recae, en la mayoría de los casos, sobre la mujer, que es madre, pero no maestra. Esta mujer estaba acostumbrada a que el esposo salía a trabajar y los hijos se iban a la escuela, y eso le dejaba el espacio para ocuparse de las tareas del hogar o de su propio trabajo, si es que trabajaba fuera del hogar. Ahora continua con sus responsabilidades, pero a ellas se le suma atender la educación de sus hijos en el hogar. En algunos casos, sin tener los recursos adecuados, pues hay hogares que aún no tienen acceso a una computadora ni a servicios de internet. Tiene que sacar el tiempo para ayudarlos con sus tareas escolares teniendo en cuenta que, probablemente, los hijos al 8 sentirse fuera de la rutina escolar no estén muy animados a sentarse a estudiar en su casa con mama como maestra. También hay que incluir en este análisis la influencia de este tiempo en los niños. Ellos han visto también su rutina alterada al no poder asistir a sus centros de estudio y tener que estar encerrados en casa todo el día. Eso afecta los ánimos, crea ansiedad y brotan los malos comportamientos, el mal carácter y un ambiente de molestia en el hogar.

2. Afectó las finanzas del hogar

Una de las más difíciles consecuencias de esta cuarentena ha sido la pérdida de empleos y, por lo tanto, la pérdida de ingresos económicos en el hogar. Si bien, en algunos países, los gobiernos se han movido para brindar algunas ayudas y asistencia económica, sabemos que esto no será a largo plazo y que, tarde o temprano, las arcas familiares empezaran a vaciarse. Eso demandará de la mujer todas sus habilidades para manejar los recursos alimenticios del hogar. Sobre todo, teniendo en cuenta que, al estar todos limitados a estar continuamente en el hogar, las visitas a la nevera y a la cocina se hacen más frecuentes. Comer se convierte en una parte del entretenimiento cuando se está aburrido en la casa. Probablemente, los hijos hacían dos o tres comidas en la escuela (desayuno, almuerzo y merienda). La mujer tiene que saber manejarse con los pocos recursos que tiene para alimentar a su núcleo familiar.

3. Ha impuesto nuevas cargas en cuanto a costumbres de higiene, desinfección y distanciamiento social.

La lucha contra la pandemia requiere de guardar no solo el distanciamiento social, con todo lo que eso implica emocionalmente. Estamos encerrados en casa con nuestra familia inmediata pero impedidos de ir a visitar a otros familiares queridos y amigos y de nuestros tiempos de esparcimiento fuera del hogar. Además de eso, tenemos que guardar normas de higiene, el uso del cubrebocas o mascarilla, guantes, lavado frecuente de manos con agua y jabón, desinfección de productos cada vez que salimos a la calle y compramos alimentos, etc. Muy probablemente, sea a la mujer a la que le toque asegurase de que su familia practique las medidas de protección, higiene y distanciamiento social.

4. Ha trastocado la práctica de la vida espiritual de la familia

Todos los templos están cerrados así que no solo no podemos asistir rutinariamente a la casa de Dios como solíamos hacerlo, sino que tampoco podemos ejercer nuestros distintos ministerios como solíamos hacerlo. Ya no podemos salir a evangelizar a las calles ni visitar enfermos en los hospitales ni asistir a reuniones de damas o círculos de oración, ni dar escuelas bíblicas de niños en los barrios ni en la iglesia. Debemos reconocer que las mujeres son la mayor parte de la membresía de la iglesia y, en muchos casos, son el motor de esta, ayudando en infinidad de actividades.

Pero si hay algo que esta pandemia nos ha enseñado es que la Iglesia no son las cuatro paredes del templo, sino que somos cada una de las vidas que nos congregábamos allí. De modo que nos toca ahora convertir a nuestros hogares en ese lugar de adoración y edificación espiritual. Algo que no es tan sencillo cuando no se tiene la colaboración de todos los miembros del hogar, sobre todo del esposo, quien es quien debería llevar el sacerdocio espiritual del hogar. Cuando esto no ocurre le toca a la mujer levantarse cual Debora en Israel y asumir la dirección espiritual del hogar.

CONSEJOS PARA UNA MUJER CREATIVA EN TIEMPOS DE CRISIS

Podemos concluir que este periodo de cuarentena y sus consecuencias han provocado una situación bastante difícil para las mujeres, pero si en algo se destacan las mujeres es en ser creativas y proactivas en tiempos de crisis. En la Biblia tenemos a mujeres como Séfora (Éxodo 4:20-26), Abigail (1 Samuel 25:1-42) y Débora (Jueces 4 y 5) que son ejemplo de esto. Séfora, en un momento de crisis donde su esposo casi pierde la vida, tomó un pedernal en su mano, circuncidó a su hijo (algo que era responsabilidad de Moisés pero que él había descuidado) y de esa manera le salvó la vida a su marido y metió a su hijo en el pacto con Dios. Abigail, en otro momento de crisis, donde la necedad de su marido Nabal le ganó la ira del rey quien vena dispuesto a matarlo, pero ella salió a su encuentro y con sabiduría y sagacidad y logró calmar la ira del rey y salvarle así la vida a su esposo y a toda su familia. Débora, en otro momento de crisis del pueblo de Israel, dice la Escritura que viendo como los enemigos del pueblo de Israel se levantaban y acosaban al pueblo y como las ciudades de Israel estaban decaídas y desoladas, “se levantó como madre en Israel” y movió al pueblo y a Barac, líder del ejército de Israel a salir a la batalla y obtuvo una grande victoria.

La Biblia dice que “la mujer sabia edifica su casa, más la necia con sus manos la destruye.” (Prov. 14:1). Nos toca levantarnos y, con la gracia y sabiduría de Dios, desarrollar ideas y planes para sacar adelante a nuestras familias en medio de esta crisis. Debemos utilizar nuestras capacidades, habilidades y talentos para reinventarnos y ser mujeres virtuosas que atiendan bien su hogar, su marido y sus hijos, sin dejar de lado nuestra atención personal y nuestra relación con Dios.

Aquí enlisto una serie de consejos que les podrían ser útiles:

  1. En primer lugar, es bien importante que usted se mantenga bien informada y actualizada con respecto a la pandemia, la situación en su país y las medidas que el gobierno esté tomando al respecto, así como de cualquier ayuda que le esté brindando a sus ciudadanos para mitigar la situación. Pero asegúrese que busca su información em medios confiables. No todo lo que aparece en internet y en las redes sociales es verídico.
  2. En la parte económica, aprenda a manejarse con los recursos que tiene. Sea frugal, y enseñe a su familia también a serlo. Use la sabiduría de Dios, pídala si la necesita, para saber ofrecer una alimentación balanceada, pero económica que satisfaga a su familia.
  3. Debe preparar un presupuesto para el hogar y tratar de ceñirse al mismo lo mejor posible. Hay que identificar las fuentes de ingreso, cuánto esperamos tener de ingreso, ver cuáles son los gastos recurrentes que es inevitable pagar y decidir qué gastos no son imprescindibles y se pueden eliminar por el momento.
  4. Una sugerencia, si tiene algún terrenito disponible, practique hacer un huerto casero. Esta pandemia no va a desaparecer mañana ni el mes que viene. Debemos aceptar que estaremos largos meses bajos sus efectos. En Puerto Rico se habla de que estaremos bajo medidas de distanciamiento social por unos 18 a  24 meses aproximadamente. Así que sembrar algunos alimentos que nos ayuden a abaratar costos de alimentación no es mala idea.
  5. Comparta e intercambie recetas de cocina con otras hermanas en Cristo. Entre todas podemos ayudarnos a maximizar nuestros recursos y alimentar bien a nuestras familias. En algunos países, he visto hermanas, que nunca lo habían hecho, amasando el pan para sus familias. Se trata de ser proactivas y reinventarnos.
  6. En común acuerdo con su esposo, creen una nueva rutina para su hogar, planifiquen su día, de manera que haya orden y estructura. Esto es muy necesario para usted y sus hijos para la sana convivencia. Debe planificarse el tiempo para estudiar, alimentación, esparcimientos, y de comunión espiritual. Deben repartirse las tareas y responsabilidades del hogar de manera que toda la carga no recaiga sobre usted, y todos puedan estar ocupados.
  7. Planifique actividades para la familia como, por ejemplo, sesiones de ejercicios, de juegos de mesa, tiempo de lectura. Saca también tiempo para estar a solas con tu esposo, aunque sea salir solos al patio o al balcón pero que puedan compartir con calma y aliviar el estrés de la situación.
  8. Aprovecha para completar todos esos proyectos que tenías atrasados en la casa por falta de tiempo, y de paso les das algo a tu esposo y tus hijos en que ocupar el tiempo. Quizás hace tiempo que deseabas pintar la casa, o arreglar una puerta, o construir una mesa, en fin, mira a tu alrededor y piensa en todas las veces que dijiste: quisiera hacer tal o cual cosa, pero no tengo tiempo. Pues, ¿sabes qué?, ahora tienes el tiempo que tanto deseabas.
  9. Muy importante, es no descuidar tu vida espiritual en medio de esta situación. Asegúrate de separar tiempo para la vida devocional privada, tu tiempo privado con Dios. Para ser de bendición a otros debes primero estar en la presencia del Señor y ser ministrada por Él. De esa manera recibirás la unción para poder impactar la vida otros.
  10. Separa el tiempo para el altar familiar, donde toda la familia pueda reunirse para orar juntos, adorar al Señor con canticos espirituales y reflexionar en la Palabra de Dios. Si tu iglesia está pasando el culto por algún medio electrónico, sea Zoom o alguna de las redes sociales, viste y prepara a tu familia para estar presentes y recibir la Palabra de Dios. Yo, en mi hogar, he insistido que nos vistamos como si fuéramos a salir para el templo porque quiero que se sientan que están en la casa de Dios y participen del culto con la debida reverencia.
  11. Piensa cómo puedes ser de bendición para otros en la misma situación. Pídele a Dios la dirección y que Él te muestre a quien puedes ministrarle mediante una llamada telefónica o un pequeño video por WhatsApp. Seguramente Dios te mostrara a personas que están en tristeza, soledad o desanimo y a quienes puedes animar y alentar con la Palabra de Dios. Testifica de Cristo a tiempo y fuera de tiempo.
  12. Si eras maestra de niños en la iglesia, guarda el contacto con ellos, llámalos de vez en cuando, y quizás puedas también organizar una clase bíblica con ellos por Zoom u otra aplicación de videoconferencia.
  13. Utiliza tus talentos para ser de bendición a otros, como Dorcas. La Biblia nos cuenta de ella que sabía coser y hacía túnicas hermosas para compartir con sus hermanas, no se dice que ella fuera predicadora ni cantante ni maestra, pero bendecía a otros con su talento.

En fin, una mujer cristiana que pone su vida en las manos de Dios puede ser un canal de bendición y convertirse en esa mujer virtuosa de la que hablábamos al principio.

Que Dios te llene de gracia, sabiduría, amor y paciencia y te de la capacidad, la inventiva, la creatividad y las estrategias para sobrellevar este tiempo de crisis.
Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.” (Efesios 6:13)

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"Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto. " Proverbios 3:9-10

Dios les bendiga. Damos toda la gloria a Dios por la oportunidad de exponer este tema. En este escrito, expondremos varios principios generales, entre otros:

  • La mayordomía de los recursos incluyendo el dinero.
  • La organización de las finanzas (presupuesto)
  • La fidelidad a Dios en tiempo de crisis.
  • La fidelidad de Dios que no está en crisis.

La mayordomía de los recursos incluyendo el dinero.

"Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel" 1 Corintios 4:2

A pesar de los tiempos de crisis o escasez, Dios nos está llamando a ser fieles administradores de lo que Dios ha puesto en nuestras manos.

Dios conoce los períodos de adversidad, económica o de pandemias. Él sabe todo lo que está pasando en nuestro mundo. También sabe lo que ha de venir.

Sobre todas las cosas, la Iglesia de Jesucristo pertenecemos al reino de los cielos. Dios se preocupa de cómo las circunstancias adversas afectan las vidas de Sus hijos. Esas circunstancias pueden ser a veces intensas y dolorosas, pero no hay necesidad de que nos abrumen o de que roben nuestra paz. Dios sabe lo que necesitamos y quiere que dependamos cada día de Él y de su provisión.

Jesús nos dice en Mateo 6:31-33:
"No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas."

Las crisis pueden brindar oportunidades para que el pueblo de Dios florezca espiritualmente y guíe a otros a Cristo, quien es nuestra única Roca y esperanza, no solo en el tiempo presente, sino por toda la eternidad.

  • Mire a Dios, en lugar de tu necesidad o de tu falta de recursos.

Nuestra respuesta a los tiempos difíciles estará determinada por nuestra perspectiva y en dónde esté nuestro enfoque. En medio de nuestra necesidad oramos a Dios para que Él la supla y seamos de testimonio a las personas que tenemos alrededor, de que tenemos al Dios que nos ayuda en la crisis, nos da respuesta a la presión y nos suple.

  • Pídele a Dios por tus necesidades y dale gracias por la provisión que ha de venir.
  • Sé fiel con tus diezmos y ofrendas

Pídele a Dios provisión, sabiduría, dirección y gracia para perseverar y para administrar lo que tenemos o tengamos y que aún en lo poco depender de Dios.

¿Has orado al respecto? ¿Estás pidiéndole a Dios que te proporcione tu “pan de cada día” y que te muestre qué pasos de acción Él quiere que tomes?

En Filipenses 4:6-7, Dios nos habla: "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús."

Dios sigue siendo el Dios de la Provisión.

Cuando los discípulos no habían pescado nada, Jesús. le dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. (Lucas 5:4-6). Cuando la viuda solo tenía un puñado solamente un puñado de harina en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; (1 Reyes 17:12) Dios hizo provisión y en los años de escasez, nunca le faltó.

"Cuando la viuda no tenía con qué pagar las deudas, Dios le dio la manera para que tuviera suficiente aceite para venderlo y poder pagar y vivir con lo que le sobró." (2 Reyes 4)

Si le somos fiel a Dios con los diezmos y ofrendas y aún más en tiempos de crisis, le demostramos a Dios nuestra fidelidad a Él. Dios no fallará en abrir las ventanas de los cielos para derramar sus bendiciones hasta que sobreabunde.

Es creerle a Dios que Él lo va a hacer y confesar su Palabra, aunque no lo veamos: "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. (Filipenses 4:19)

• Preséntale a Dios la iglesia y las vidas que no conocen a Cristo

Pídele a Dios que utilice este tiempo de confusión e incertidumbre para traer avivamiento y despertar espiritual a nuestras vidas, nuestras iglesias, a nuestro país y en todos los países. (Habacuc 3:2)

• Aprende el secreto del contentamiento.

El contentamiento viene de creer que Dios ha provisto todo lo que necesitamos para el momento presente y que Él proveerá todo lo que necesitaremos en el futuro (Salmos 73:25-26; Filipenses 4:11-13; 1 Timoteo 6:6-8

Saca el descontento de tus palabras o de tu interior ¿Estás murmurando, quejándote, inquietándote, expresando que lo que Dios te ha provisto no es suficiente para satisfacer tus necesidades?

• Pídele a Dios que haga cumplir Sus propósitos.

Dios nos está pasando por unos procesos para que aprendamos a creerle a Él en medio de la prueba y en medio de la escasez. A no depender del hombre sino solo de Él.
Dios usa la adversidad para mostrarnos lo que hay en nuestros corazones, para sacar cosas que a Dios no le agrada, y para que profundicemos en nuestra dependencia de Él. Los tiempos de escasez pueden llegar a ser tiempos de gran bendición, ya que la gente se despoja de sí misma y sus corazones se vuelven hacia el Señor (Deuteronomio 8:3).
¿Estás más centrado en la satisfacción de tus propias necesidades y en resolver tus problemas que en ver los propósitos de Dios cumplirse en tu vida, en los que te rodean, y en aquellos que no conocen a Cristo?

• Permite que Dios reordene tus prioridades

En los tiempos de dificultades económicas o de pérdidas tenemos que identificar cualquier tendencia a acumular “cosas” que no necesitamos, y nos hacen tomar medidas para desarrollar un estilo de vida más moderado (Lucas 12:15, 31, 34).

¿Necesitas redefinir cuáles son tus “necesidades”? ¿Necesitas hacer algunos ajustes en tus gastos, con el fin de ser capaz de vivir de acuerdo con tus posibilidades y/o dar más para satisfacer las necesidades de los demás?

Tenemos que pedirle a Dios estrategias para enfrentar las crisis económicas. Pedirle sabiduría a Dios para organizar las finanzas y tener un presupuesto con lo poco que haya. Al establecer un presupuesto, se debe establecer una prioridad en los gastos importantes y eliminar o posponer otros.

Bien importante es ajustar el presupuesto y no usar tarjetas de crédito para las necesidades básicas. Si no hay posibilidad de pago, no se use la tarjeta de crédito, solo en casos extremos de emergencia.

Todo proyecto que se emprenda sea analizando si contamos con los recursos. Jesús nos dio ejemplo en Lucas 14:28 Los pastores deben de hablarle a la iglesia que no importa la escasez o la crisis, nunca dejemos de serle fiel al Señor con nuestros diezmos. De esa fe depende el que veamos a Dios moviendo su mano en favor nuestro.

"Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre." Hebreos 13:5-6

En la iglesia, los pastores deben definir las prioridades de gastos. Y tener presente un presupuesto para ayudar al que esté pasando por una necesidad.

En la crisis, los pastores con su iglesia podrán idear actividades para generar fondos.

• Pon tu confianza en el Señor.

En Él se puede confiar. Él te ama, Él conoce lo que enfrentas, y Él tiene cuidado de ti. Dios está en Su trono y está haciendo cumplir Sus propósitos en tu vida y en el mundo. Confía en Él para que satisfaga tus necesidades, Él proveerá.

  • Recuerda lo que Dios ha hecho en el pasado (Deuteronomio 8:2).
  • Confía en Su carácter (Salmo 36:5, 7).
  • Recuerda Sus promesas (Josué 23:14).
  • Niégate a ceder ante el miedo o la ansiedad (Salmo 46:1-3; Isaías 54:10).
  • Evita tomar el asunto en tus propias manos. No dejes que el miedo te conduzca a los lugares que Dios no quiere que vayas (Génesis 12:10; Rut 1:1).

Practica dar como Cristo.

La tendencia natural en tiempos de incertidumbre financiera es retener lo que tenemos y dar menos. Pero ¡qué gran oportunidad de demostrar la grandeza y el poder de Dios con nuestras ofrendas! Pregúntale a Dios cómo puedes ejercitar la fe y reflejar Su corazón generoso en tu dar en este tiempo (2 Corintios 8:1-4; 9:8).

¿Tu manera de dar refleja el corazón generoso y dador de Cristo? ¿Cómo quiere Dios que tú crezcas en gracia al dar durante este tiempo?

Regocíjate en el Señor.

Sin importar lo que esté pasando en el mundo o en tu situación financiera personal, ¡no dejes que el enemigo te robe la alegría! ¡Si lo tenemos a Él, somos ricos, tenemos todo lo que necesitamos, y tenemos razones para alegrarnos! (Habacuc 3:17-18).

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COLGARON SUS ARPAS

UNA HERRAMIENTA BÍBLICA PARA EL OBRERO EN TIEMPOS DE CRISIS


Salmo 137:1-2 Junto a los ríos de Babilonia, Allí nos sentábamos, y aun llorábamos, Acordándonos de Sion. 2 Sobre los sauces en medio de ella Colgamos nuestras arpas.

La experiencia del exilio caló hondo en el pueblo de Dios. Setenta años de cautividad representaron un duro golpe a la moral y la dignidad, que se pueden explicar por etapas ligadas una a la otra. La pérdida de su independencia nacional fue un enorme trauma para los hebreos. “En aquel tiempo los servidores de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén; y la ciudad fue sitiada.... Y llevó en cautiverio a toda Jerusalén: a todos los magistrados, a todos los guerreros valientes (un total de diez mil cautivos), y a todos los herreros y artesanos. No quedó nadie, excepto la gente más pobre del pueblo de la tierra.... El rey de Babilonia proclamó rey en lugar de Joaquín a su tío Matanías, y cambió su nombre por el de Sedequías” 2 Reyes 24:10-17.

Este versículo nos ayudará a contextualizar la magnitud de la deportación o el destierro a Babilonia y sus efectos en el plano emocional y religioso. Además de significar un fuerte golpe a la identidad del pueblo de Dios, se necesitó tiempo para procesar las razones, los motivos y la finalidad de este acontecimiento. Traemos este ejemplo histórico, ya que nos deja apreciables enseñanzas para enfrentar obstáculos de forma que podamos salir probados y aprobados en la hora de la tormenta.

Hay etapas que se pueden enumerar en este proceso de destierro y deportación, que tenían como finalidad purificar al pueblo de Dios a pesar de que este no compendia la finalidad de este, veían todo esto como una experiencia contradictoria en todos los sentidos. Siempre, detrás de una experiencia crítica está la mano de Dios, aunque no la vemos, perfeccionando a su pueblo, La primera etapa la podemos definir como de “confusión” para un pueblo llamado a ser luz de las naciones.

La segunda etapa fue la “adaptación” a una nueva forma de vida, a una nueva cultura, en otro entorno. El entorno era pagano y por lo tanto hostil. La adaptación a lo desconocido es lo que más temor nos produce, todo es nuevo, todo es diferente y genera un rechazo que surge espontáneo. Lo más complejo es que de allí no podían salir, era algo así como una cárcel espiritual. Así son las pruebas, una especie de celda donde la llave de la liberación está en las manos de Dios y de esas prisiones solo Dios nos puede sacar.

La tercera etapa fue la “desconexión” con los lugares físicos de adoración. Para todo hebreo no es lo mismo Babilonia que Jerusalén, ni el Éufrates ni el Tigris que el Rio Jordán. Nada de la majestuosa Babilonia podía sustituir el arraigo a Jerusalén y su templo. Basta con detenerse en los Salmos para comprobar cuán importante era el templo como centro de adoración, refugio y consuelo. En ese templo Dios escuchó la oración de Ana, “la estéril” y la bendijo con muchos hijos. En ese templo Dios se manifestaba de una forma sobrenatural y vigorizaba a sus sacerdotes.

La cuarta etapa, la de la “nostalgia” tan bien expresada en el Salmo 137. El pueblo hebreo marcado a fuego por sus orígenes y destino divino, recordaban a la distancia con tristeza y dolor los gratificantes momentos que vivieron en la tierra de la promesa. ¿Qué nación podía contar grandezas de un Dios que abre el mar para que su pueblo pase en seco? ¿O que sus profetas asciendan al cielo en un carro de fuego? ¿Cómo olvidar a su padre Abraham, a Jacob, a Moisés, y todos los varones que Dios levantó con poder para hacer de ellos una nación poderosa? En el exilio ese era el pensamiento, ¿volveremos a nuestra tierra, nos restaurará el Señor como en el principio de nuestros días?

La quinta etapa podemos definirla como la etapa del desaliento, que viene con una pérdida de motivación y desánimo. En esta etapa quizás una de las más críticas (ya que el exilio se prolongaba), el pueblo fue perdiendo el entusiasmo de alabar a Dios y “colgaron sus arpas”. No fue pérdida de fe, más bien fue una etapa de gran desaliento y desesperanza ya que el futuro era incierto.

Y la sexta etapa es recuperar la esperanza. Dios no nos abandona, ni nos deja huérfanos. En el destierro, en la deportación se dieron muchos procesos, pero Dios se encargó de mantener viva la esperanza, esa que algunos dicen que es lo último que se pierde, y que nosotros jamás debemos perder. El Salmo 126 nos da una imagen clara y vívida de la experiencia de restauración, porque Dios es el que convierte nuestra tristeza en gozo “Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, Seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos”.

Si algo aprendí con los años es que la naturaleza humana es la misma en cualquier época y nación. El ser humano tiene las mismas carencias, necesidades y limitaciones, a pesar de que el mundo se ha sofisticado, el corazón del hombre es el mismo. El hombre tiene un vacío interior que solo Dios puede satisfacer.

Hoy estamos viviendo una experiencia en cierto aspecto similar, nos sentimos en un exilio que nos puede afectar en lo espiritual y emocional. Se nos hace más difícil tomar nuestras arpas para adorar con el mismo entusiasmo y motivación que cuando lo hacíamos en la Jerusalén de nuestros templos, compartiendo con alegría los unos con los otros.

Quizás ya hemos atravesado algunas de las etapas que experimento el pueblo de Israel,

1) Confusión, y basta con ver en las redes sociales la maraña de interpretaciones dispares para definir con claridad el tiempo que estamos viviendo. He notado que a pesar de los años que llevamos en los caminos del Señor estamos observando con cierto asombro y sorpresa algo que la misma palabra nos advertía en diversos pasajes. Las pruebas traen su dosis de confusión y tenemos que acudir como “Asaf” al santuario de la oración para entender con claridad que propósito tiene todo esto, porque “el mundo, su plenitud y los que en el habitan son propiedad del Señor”.

2) Adaptación, como creyentes hemos tenido que hacer un esfuerzo especial para adaptarnos a este tsunami que no perdonó ni a ricos ni a pobres, ni a jóvenes ni a ancianos, ni a cristianos y paganos. El cambio fue abrupto y repentino. Los cambios cuando no son favorables son difíciles de digerir, a veces son un trago amargo como esa copa que “nuestro Señor tuvo que beber porque era la voluntad del Padre”. Cabría preguntarnos si estamos dispuestos a beberla, no es agradable, pero es la copa de la obediencia, la copa que nos enseña que debemos someternos a la soberanía de Dios, aunque ella no sea de nuestro gusto. Para beber esta copa y enfrentarnos a esta adversidad que no se asemeja a nada conocido, tendremos que entrar al huerto de la renuncia de nuestro confort y comodidad y decir como Pablo: “He aprendido a contentarme cualquiera sea mi situación”. Para poder llegar a esta afirmación seguramente Pablo dobló mucho sus rodillas, pero aprendió la lección. Quizás hoy más que nunca, donde no tenemos nada en esta tierra a que aferrarnos como medio de escape, nos aferramos fuerte de la roca de nuestra salvación y esto último es lo que nos enseña a depender exclusivamente de Dios ya que ni el hombre ni la ciencia nos pueden ofrecer la seguridad y confianza que encontramos en el aposento alto. Esto nos dejará una lección “La calidad de un cristiano se mide en la adversidad”

3) Desconexión, así como en la tercera etapa el pueblo hebreo quedó desconectado de su centro de adoración en Jerusalén, hoy añoramos el día en que podamos retornar a nuestras reuniones, pero por encima de todo estamos descubriendo cuánto nos necesitamos los unos a los otros, y cuán importante es la casa del Señor. Alguien dijo que “las cosas se valoran cuando se pierden, hay algo de cierto en esta afirmación. Hay algo que estoy escuchando frecuentemente y también es mi propia experiencia, el valor de cada hermano sin importar su rango, cada uno aporta algo valioso que yo necesito, que me edifica. Ahora entendemos la importancia de la iglesia como “cuerpo de Cristo” donde cada integrante tiene su valor, su talento, sus dones, su espíritu de servicio.

4) Nostalgia, Estamos en nuestros hogares, pero de alguna forma desconectados físicamente y anhelamos ese encuentro filial, somos la familia de la fe. La nostalgia es de alguna forma el recuerdo acompañado de tristeza por aquellas cosas que una vez fueron nuestras, pero hoy no están al alcance de nuestras manos. Estamos en el exilio de nuestras casas, miramos a la distancia el templo, a nuestra familia de la fe con la cual nos reuníamos para honrar a Dios. Añoramos el abrazo que hoy no podemos dar ni recibir, el apretón de manos. Son la falta de esos afectos en gran medida, los que hacen de esta hora de prueba, la carencia de algo que tanto anhelamos. Si algo rescatamos de bueno en esta adversidad es el valor que tiene ese tiempo donde nos reuníamos para compartir nuestras alegrías y tristezas, nuestras victorias y porque no nuestras derrotas, donde la congregación nos rodeaba con sus brazos de apoyo y consuelo para continuar adelante.

5) Desaliento, por último, nos vamos a detener en esta quinta etapa que vivió y experimentó el pueblo de Israel en el exilio, el desaliento y el desánimo que los llevó a “colgar sus arpas”. En determinado momento se les hacía difícil poder cantar cánticos de Sion en tierra extraña, y en un tiempo de profunda tristeza “Colgaron sus arpas”. Hay periodos en nuestra vida tan extraños e incomprensibles que nos sentimos tentados a “colgar nuestros guantes”. Nos rendimos ante la situación, sentimos que nos supera y perdemos el espíritu de combate. Hermano, no te turbes, esto no es nuevo. Ya lo han vivido siervos de Dios y está plasmado en la Palabra. Las circunstancias golpearon tan duro sus emociones que decidieron dejar su actividad y aun su ministerio, como ocurrió con Moisés, y el más explícito el de Elías, entre otros. Elías se exilió en la cueva de la congoja. Pero de allí lo sacó el Señor y le dio pan y agua y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte de Dios. Las circunstancias cambian, hay días oscuros, noches sin estrellas. Pero hay cosas que jamás cambian.

Primero, Dios no cambia ni está sujeto ni preso por ninguna circunstancia que ocurra en esta tierra; segundo, la Palabra de Dios no cambia, y tercero, Jesús es el mismo hoy, ayer y por los siglos. Y eso es lo que estamos experimentando en nuestro exilio, que la luz sigue brillando, que Dios sigue presente, que la Palabra sigue siendo nuestro alimento y que lo bueno está por llegar. Jesús dijo “en el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo”. Nuestra fe está siendo probada en esta hora difícil. Está siendo probada para que sea purificada como el oro. 1 Pedro 1:7 “para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”, ¿Estamos en el horno?, definitivamente sí, y es necesario que lo estemos, hay escoria que no vemos, pero que Dios tiene que erradicar de nuestra vida, con la finalidad de que nos transformemos en vasijas de honra.

6) Esperanza. No podemos negar que a veces no vemos la luz al final del túnel. Hay circunstancias que no solo nos roban nuestras energías, tampoco nos permiten mirar el futuro con entusiasmo. Me viene a la mente aquellos discípulos descorazonados que caminaban rumbo a la aldea de Emaús. Para ellos la muerte de Cristo representaba el fracaso, decepción, desilusión. Si no comprendemos los planes de Dios y sus propósitos eternos corremos el riesgo de perder la esperanza. La esperanza se recuperó cuando Jesús se les acercó camino a la aldea y les abrió las Escrituras y el entendimiento para que entiendan las Escrituras. Hoy las Escrituras siguen siendo nuestra fuente de inspiración y la herramienta de comprensión que usa el Espíritu Santo para mantenernos firmes en la esperanza del evangelio. Una pregunta que debemos hacernos en estos tiempos. ¿Cuánto conocemos de la Palabra? ¿La leemos metódicamente o la desempolvamos para llevarla solo a las reuniones? Hermano, no olvides que la Palabra tiene las respuestas a tus interrogantes, ella ilumina nuestra mente y es la espada del Espíritu Santo, útil para todo aquello que contribuye a nuestro crecimiento y salud espiritual y emocional. La Palabra también contiene promesas que reavivan la esperanza, nos afirma en la fe y ordena nuestros pensamientos. Apropiémonos de estas herramientas que Dios ha puesto a nuestro alcance y vamos a cruzar este valle de sombra de muerte sin temor alguno porque la vara y el cayado del Señor nos infundirán aliento.

Hermano, consiervo, “No cuelgues tu arpa”, cobra aliento y comienza a alabar al Dios grande y poderoso y recibirás fortaleza de lo alto.

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Un momento de oración y de fortaleza. Acompáñanos todas las noches a las 9 PM y Levantemos vallado en favor de la tierra. #clamorxlasnaciones #guerrerosdeDios.

 

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Éxodo 16.

El desierto no es el destino o la meta final en nuestro peregrinaje, es solo una parte del camino en nuestro transitar hacia la tierra prometida como elemento útil del entrenamiento divino, para hacer de nosotros hijos valerosos, obedientes, dependientes de Él, disciplinados en nuestro carácter, confiados en su sabiduría y preparados para toda buena obra.

En el desierto Dios nos evalúa antes de llevarnos a la tierra que fluye leche y miel, el lugar final de nuestro caminar y el sitio de la conquista del alma y del espíritu. Los que no entienden ni aceptan la voluntad de Dios, se rebelan y se estancan en el pasado, en los días de su esclavitud, en la negación de su realidad y en la resistencia al plan divino.

La negación es la protesta interior del alma y la resistencia del espíritu a aceptar el proceso del desierto, que termina causando rebeldía y oposición a los propósitos de Dios. Es la reacción carnal y emocional del corazón afligido pero no humillado ni quebrantado.

El desierto es también para otros la escuela misionera de entrenamiento para la vida, el lugar donde Dios se nos revela y donde lo conocemos cara a cara y donde descubrimos que Él conoce todas nuestras necesidades mejor que nosotros mismos. Que Él tiene todo el poder para suplir cualquier necesidad en todo tiempo, en nuestras vidas. (Fil 4:19) y que nunca nos abandona. (Salmos 34:7-8)

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El llamamiento al ministerio es un llamamiento santo. El apóstol Pablo enseña que “si alguno anhela obispado, buena cosa desea.” Es bueno desear servir al Señor y todo debe comenzar con ese anhelo, esa vocación. Pero Pablo continúa diciendo: “pero es necesario que el obispo sea irreprensible…” y por ahí sigue detallando una serie de cualidades y atributos que debe poseer el que anhela servir a Dios. Y podríamos decir que lo primero que se necesita es ser apartado por Dios para el ministerio, puesto “esto no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.” Por mas que yo quiera ser conocida como la Dra. Carmen Laura Santiago no lo lograré mientras no estudie y complete un doctorado y así sea reconocida por mis pares.

De la misma manera nadie puede ponerse un título de pastor, ministro, evangelista o maestro. si no ha sido llamado por Dios, si no tiene un testimonio irreprensible y si su iglesia no recibe testimonio de dicho llamado. En la iglesia de Antioquia estaban Bernabé y Saulo, y ellos tenían unos tratos con Dios, pero no se levantaron y exigieron un nombramiento. Ellos oraron, ayunaron, sirvieron en su iglesia local, dieron testimonio de una vida santa y transformada por Dios y de estar llenos del Espíritu Santo.

Y Ése mismo Espíritu Santo habló a la iglesia: “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra que los he llamado.” Y la iglesia, Después de haber orado y ayunado, reconociendo el llamamiento de Dios y la unción del Espíritu Santo sobre sus vidas, les impusieron las manos y los enviaron a cumplir el ministerio que habían recibido del Señor. Este, mis amados, es el proceso correcto.

Nota: Carmen Laura Santiago es Directora del Instituto Teológico Berea Internacional y Oficial Directora en AMIP y Sirvió durante más de veinte años como misionera en Uruguay.

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Ayer domingo culminamos nuestra 10ª Convención Africana bajo un manto de alegría y alabanza del pueblo en fiesta. Ha sido un honor compartir la Palabra de Dios con éste pueblo. Me despido de Guinea Ecuatorial sabiendo que aquí o en la patria celestial nos volveremos a encontrar.

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Cuando Moisés contempló la gran visión de la zarza ardiente, su vida fue transformada de manera poderosa cuando nosotros nacimos llegamos al mundo desnudos y frágiles. Que yo recuerde, no nací siendo un campeón o un líder y sé que tú, Tampoco. Necesite tanto de mis padres, que ahora descubro que fui siempre un malagradecido; ellos me estaban informando y yo creía que ya estaba formado. Que duro fue para mi entender. Que tonto fui al creerme sabio. Ellos me estaban informando y yo creía que ya estaba formado. Que duro fue para mi entender. Que tonto fui al creerme sabio.

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El Apóstol Pedro predijo esto con la mira puesta en nuestro días. (1 Pedro 4:7). El fin significa que se termina la era de la gracia y la iglesia se completa. Ha acontecido en Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles (Romanos 11:25).

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Dígame cuántas veces has pasado de largo ante el dolor? cuántas veces, por tus negocios e intereses, has dejado atrás a los maltratados que se arrastran en busca de un poco de amor y de consuelo? ¿ cómo has podido cerrar tus ojos mientras alguien te busca con un aliento inútil de esperanza? ¿ cómo has podido cerrar el corazón? Si asi lo has hecho...

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